CANADÁ

1423 Palabras
Mamá me había avisado que saldríamos a cenar a un restaurante, así que decidí cambiarme de ropa, me quite la que llevaba puesta y me dirigí a abrir el closet y buscar algo que ponerme, escuche el rechinar de la puerta y supuse que Gisell ya se había cansado de recorrer la casa y no encontrar nada interesante, pero la sorpresa me estalló en la cara cuando cerré la puerta del closet con las prendas en mis manos, no era Gissel, era un chico y por sus ojos azules supe que era Alexis el hijo del señor Erick, mi hermnastro. Entonces abri la puerta nuevamente y me escondí tras de ella, mientras apresuradamente me colocaba mi jeans n***o rasagado por varias partes, lo que hacía mas difícil ponermelo con rapidez, cuándo lo logré me puse mi blusa roja ceñida a mi cuerpo y mi chaqueta negra de cuero, mientras el idiota de Alexis se reía de mi, sentado en mi cama. Salí de la puerta con mi ropa puesta, lo miré y lo asesiné con la mirada, ganas no me faltaron de gritar, pero sabía que si mamá y su papá subían mal interpretarian las cosas y era algo que yo no quería. -Acaso no te das cuenta que casi me ves desnuda?- Dije con notable furia en mi voz. Pero el muy imbécil volvió a reír y se pellizco el puente de su nariz -Lamento ser el que destruya tus sueños, pero no llegué a verte completamente desnuda. Y sí, sé que te estas cambiando, en una de las habitaciones que está en mi casa ¿O no te has dado cuenta? Noté como se me tensaba la mandíbula y mis mejillas se ponían rojas. No se que diablos le había echo a este chico para que me tratara así ¿Quien rayos se creía el? -Oye si no te vas.... si no te vas gritaré. -No preciosa, no lo harás. Tu hermana esta por aquí cerca y hablé hace un rato con ella, es muy simpática y agradable. Yo en su lugar mal interpretaria las cosas- Dice pasando sus brazos por detras de su cabeza aún acostado en mi cama. ¿Me dijo preciosa? ¿Que se creé este idiota? -Pero si ni siquiera te conozco y a parte mi hermana sabe que yo no soy así. Alexis se levantó de la cama y dió unos cuantos pasos para acercarse a mi. Arqueó una ceja y volvió a reír -Solo quería decirte que eres mas bonita de lo que pensé, se me pasó por la mente que serías una especie de simios pero por lo que veo me equivoqué, ah y por cierto muy lindo cuerpo. Respiré lenta y pausadamente organizando mis pensamientos y tratando de mantener el autocontrol. Quería gritar y golpear a alguien, quería que me tragara la tierra, quería regresar a casa. Ahora no sabía que era peor, que Alexis me viera casi desnuda o que me comparara con una especie de simios. Quise protestar y al abrir mi boca pero las palabras no salían así que el muy imbécil retrocedió unos pasos para salir de la habitación pero no sin antes decir. -Bienvenida a tu nuevo hogar, hermanita- Guiño un ojo y salió de la habitación cerrando la puerta detrás de el. Simios, hermanita, nuevo hogar ¿Que mas seguía que se cumplieran las palabras de mamá siendo mejores amigos? Me mordí el labio para no gritar y patalear como una niña de cinco años cuando le jalan sus moños. ¿Enserio que le pasaba? ¿porqué el señor Erick no lo mencionó antes? ¿Porque no añadió a la lista de buenas actitudes de su hijo que era un completo imbécil? Me puse nuevamente mis Convers pero esta vez de color n***o. Bajé las escaleras y me encontré a Gisell sentada en un sillón hablando muy animada con Alexis. -¡Hey Camila! ¿Ya conociste a Alexis? Es el hijo del señor Erick ¿recuerdas? Mañana iremos con el a la escuela y nos presentará a sus amigos ¿No es genial? Y si, mañana iremos con el a la escuela, en su auto, y lo peor iremos juntos en el mismo curso. -Si Gisell, muy genial- Miré a Alexis quién se puso de pié y me tendió la mano. ¿Enserio? Para que Gisell no se diera cuenta de la tensión que había nacido en nosotros estreche su mano fingiendo una sonrisa -Mucho gusto Alexis, soy Camila, Camila Beker Smith- Dije mi nombre pausadamente a lo que el sonrió y se presentó como si ya no lo hubiese echo de la peor manera -Alexis Thompson Sellers- Dice muy sonriente, pero no una sonrisa normal, mas bien una sonrisa de esas que te dicen lo mucho que te hará la vida imposible. Y como no, el contacto con su mano, lo que me decía con la mirda, su forma de hablar, era mas que obvio que Alexis no nos quería aquí, o por lo menos a mi. No lo decía pero yo lo sentía, mis instintos me lo advertían. Tal vez lo estaba juzgando mal. No hace ni una hora que nos conocimos y ya estoy haciendo una lista con infinidades de defectos y personalidades en su contra. También cabía la posiblidad de que estuviera exagerando e inventando cosas porque aún seguía ardida por lo sucedido hace unos segundos en mi habitación, tal vez podía ser eso. Nadie merece que lo juzguen de esa forma si aún no lo conoces, por lo que traté de calmarme y mostarme lo mas ambale posible con él. Después de todo somos hermanastros. ¿Que culpa tiene el de eso? En ese momento mamá llegó a decirnos que ya nos iríamos, todos juntos como una família. Por curiosidad miré a Alexis y el estaba mirándome con lo que parecia ser su usual sonrisa de medio lado, al descubrir que lo miraba su sonrisa se amplió hasta llegar a ser una completa y genuina sonrisa, casi como una carcajada silenciosa. Por inercia solte mi largo cabello y lo acomode detras mis hombros para que callera por sobre mi espalda hasta la cintura. Alexis tenía una muy linda manera de sonreír. Por lo que el señor Erick le dijo a mamá, el restaurante al que ibamos es uno de los mas lujosos de Canadá y por los precios del menú es el mas caro. El camino de casa al restaurante fue silencioso, nadie decia nada y lo mas extraño es que mamá y Gisell nunca paran de hablar, el señor Erick conducía muy concentrado con la vista fija a la carretera y en cambio Alexis tenía su sonrisa desde que salimos de casa y yo desconocía el porqué, creía que me empezaba a gustar eso de el, su constante sonrisa sin motivos, acciones como esas podian alegrarle el día entero a una persona, y si seguía asi hasta podía olvidar el incidente de la habitacion hace algunos 30 minutos. Todos cometemos errores, no somos perfectos. Alexis no es un mal chico, ni siquiera se molestó en decirle a Gisell el incidente en mi habitación. Tal vez quería evitar que me sintiera apenada, tenía cara de buena gente como su padre. Tal vez no empezamos de la mejor manera, pero con el paso del tiempo nos iremos conociendo y hasta quizás llegue a olvidar el incidente. Aunque todavía algo no me cuadraba. Llegamos al restaurante luego de unos diez minutos, el sitio era tremendamente lujoso y las personas eran sumamente refinadas, hicimos nuestro pedido y durante todo el rato hablamos de cosas triviales, estudios, antigua vida, nuevos amigos, el trabajo de mamá y el señor Erick y la relación de "buenos hermanos" que tendríamos con Alexis pero nunca de mi accidente con mis amigos. En medio de la charla y las risas, sin darme cuenta Alexis había escupido mi comida. Gisell, mamá y el señor Erick miraban asqueados mi plato. -Tiene excremento en la comida. ¡Que asco mamá!- Gritó Gisell. De inmediato volteé a ver a Alexis pero su sonrisa ahora era diferente, ahora era burlona. Asqueada y con ganas de vomitar me levanté de la silla y llegué al baño de damas, me recargué en el lavabo y me miré al espejo esperando que mi reflejo saliera a la realidad y me ahorcara. En el momento que no aguante mas solte el nudo que tenía en mi garganta. -ESE HIJO DE SU MADRE- Grité frustrada haciendo que un par de chicas se sobresaltaran en su lugar mientras me miraban asustadas.
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