Si alguien me hubiese dicho lo divertido que sería traer a Lucas a un supermercado, lo habría traído antes. Porque su cara de concentración al tratar de elegir un par de aguacates, como si estuviese eligiendo huevos de oro, me dan una idea de que jamás había hecho esto. Verlo haciendo algo tan cotidiano y normal para mí, es extraño en él. Me río sola dando vueltas por la sección de verduras, tomo varias patatas para preparar un puré y un par de cebollas, para agregar al filete que ya está en el carrito. Mientras sigo tomando más enlatados para rellenar esa despensa vacía, aparece Lucas en mi campo de visión con tres aguacates en las manos. Duros, les falta mucho para madurar. — Nunca habías hecho esto…—me río quitándoselos de las manos. — ¿Algún problema con mi elección? —pregunta

