63. La comunicación se interrumpe por unos ruidos estruendosos venidos desde arriba, del cielo. Desde que se ha aliado con su amada, Isharys, jamás ha vuelto a ver el cielo limpio y cree que jamás lo hará. El árbol maldito se mece y trata de captar nuevas presas, Iakobus cree que pronto va a sucumbir a la hambruna. Y mientras espera que Mikael llegue hasta él, o que Isharys de señales de vida, su mente lo lleva por épocas antiguas, de cuando ni tenía la menor sospecha de que algún día llegaría a renunciar todo lo que conoce. Ve en su mente las calles celestiales, con su brillo y encanto, las risas de sus amigos, y de sus maestros, en un día primaveral de los muchos que hay allá arriba. Cierra los ojos. Está allá, arriba. En el cielo. Es como si todo lo vivido hasta ese momento no fuera

