30.

461 Palabras
30. Con un suspiro y un bostezo, Iakobus cierra el libro de golpe. Han pasado dieciséis días ya, dieciséis días sin escuchar su voz, y alimentarse de su sangre, de hacer el amor rodeados de inciensos y flores. La ausencia repentina de Isharys lo tiene intranquilo, hace que se cuestione todo. —Pronto tendré que alimentarme por mí mismo… —se dice. Isharys tiene una sola regla: “La única que puede alimentarte soy yo, cariño” Pero Iakobus sabe que si no se alimenta en las próximas horas, su cuerpo sufrirá… La ciudad queda a un par de horas, entonces, Iakobus se prepara para dejar la casa. Los carroñeros tienen el poder para protegerla de cualquier adversidad, o ataque celestial. Pero no le queda más tiempo, a menos que quiera perecer, y no es lo que desea que le ocurra. De esta forma, bajo una niebla densa, y a lo lejos el aullido de un lobo solitario, Iakobus se aleja de la casa y va en busca de saciar la sed que siente y que lo tiene intranquilo. Y no puede dejar de pensar. ¿Será que Akras la ha matado? ¡Imposible! ¿Imposible? —¡Amo! La voz de uno de los carroñeros llega con el viento del sur, mientras se dirige hacia la ciudad más cercana. Iakobus se detuvo de una, armando un gran ventarrón. Sus ojos y piel pálida delatan su estado. —¿Quién eres? —le pregunta. El carroñero revela su ubicación y deja que Iakobus lo contemple. —¿Quieres que me alimente con tu mala sangre? —su voz es rasposa y amenazante. El carroñero retrocede. —No amo… yo le traigo noticias de la ama —le dice para que no lo intente. —Habla ya —Iakobus está inquieto, y podría lanzarse hacia el para alimentarse, y no sería una buena experiencia ya que Isharys le ha contado muchas veces que tienen la sangre lodosa y huele mal. El carroñero traga saliva y se esfuerza por hablar. —La ama quiere que vaya a verla a la ciudad perdida de Brainters moon. Allí lo espera. Dijo que llevara el polvo de huesos humanos, amo. Dieciséis días habían pasado desde la última vez que ha oído su voz. —Vete ya —le ordena Iakobus—, que lo último que deseo es probar tu pútrida sangre carroñera… —le enseña los colmillos listos para atacarlo, y de inmediato, el carroñero desaparece de su vista. Ikarus regresa a la casa en busca del cajón de polvo de huesos humanos. Y piensa: —Son el polvo de seiscientos mil humanos, dentro de esa caja. ¿Qué valor puede tener? Solo Isharys lo sabe. Iakobus retoma el trayecto y va hacia Brainters moon.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR