NARRA TIAGO Coloco todo nuevamente de regreso en el sobre. Luz parece que no lo miro ya que eso no fue pero ni de 2 segundos. Ella sigue algo molesta, más yo sonrío como un demente en este momento. —Por favor dime, no seas así. — me suplica mi pequeña. Queriendo tomar el sobre de mi mano. —No, esto es mío. Es más tenía pensado decirte, pero nadie lo sabrá hasta que nazcan. — ella no me dice nada solo empieza a caminar alejándose de mi. Le doy su espacio hasta que ella se detiene en el baño de mujeres. Al darse la vuelta me fijo que tiene su rostro lleno de lágrimas otra vez. Digo a querer detenerla y preguntarle qué pasa, pero no me dio tiempo. Corrió dentro de este. Yo me senté en una silla casi a lado de la puerta de los baños. A los minutos salió con su carita triste. No me dice nada

