NARRA TIAGO Nuevamente no se que me pasó, las palabras se me quedaron atoradas a la mitad de la garganta. Cuando Luz se excusó para ir a el baño. Sabía que me iban a caer las avispas. —Si que eres un estupido cuñadito. — dice Cecilia viéndome mal. —¿Entonces no habrá boda? — pregunta mi mamá. —Claro que quiero casarme con Luz, solo que aún tenemos cosas que planear juntos. No quiero presionarla en casarse, ella ya siente que si estoy con ella ahorita es por los bebes y no es así. Si le insisto en casarme pronto lo verá así. Puede ser inmaduro de mi parte no tomar las riendas de la relación, pero solo no quiero que se sienta obligada a hacer las cosas. — les digo. —Pueda que tengas un grado de razón, pero los ojos de decepción que puso mi hermana dicen que ella quiere todo contigo

