NARRA LUZ
Tiago no volvió a hablarme desde ese preciso momento. No tuvimos ni contacto visual durante la cena ni nada que ya que no pasaba en la casa. Hoy me voy a California con mi madre y la verdad que no me despedí de nadie no me sentía con ganas de hacerlo porque la verdad no deseaba irme pero sabía que tanto el como yo necesitábamos estar separados un tiempo. Solo me despedí de mi tío Manuel ya que estaba en la cocina a esa hora de la mañana en la que salimos.
—Cuídate mucho Luz, y si necesitas cualquier cosa estamos todos para ayudarte. — me dice el dándome un abrazo y regalándome una sonrisa.
—Gracias tío lo tendré en cuenta. Despídeme de los demás por favor no podía ver sus caras al despedirme después de ver cómo reaccionaron cuando les dije que me iba. Ya no quiero llorar así que por eso no lo hice. — le digo me arrepiento de mencionar que ya no quiero llorar. El pone su mano en mi cabeza acariciando mi cabello.
—No te preocupes, ellos entenderán ahora ten un buen viaje, nuevamente cuídate y pórtate bien. — me dice yo le sonrío asintiendo y salgo de ahí al auto donde mi padre pone las maleta en la parte trasera. Antes de subir al auto veo a la casa y en una de las ventanas distingo un figura se quien es así que solo sonrío y me subí al auto. Al llegar al aeropuerto me despido de mi padre quien se le escapan unas lágrimas.
—Papá solo serán unos días prometo mandarte a tu esposa de regreso. — le digo porque no para de abrazar a mi mamá.
—No estoy mal por eso, si quieres llévatela y que se quede allá contigo un tiempo. Así no lidiare ya con sus ronquidos molestos. — dice mi padre ganándose un codazo de mi madre quien lo ve seria.
—El que ronca es otro así que seré yo la que descanse de ti. — se aleja de el pero la sujeta de su brazo.
—No, tu ven para acá no estoy meloso por eso si no porque todavía no me puedo hacer de la idea que tú te vas, que ya creciste. Ya solo nos queda una pequeña los demás ya están volando del nido y pues es tu madre quien me hará compañía cuando ustedes se vayan y ahora te la vas a llevar, dejo claro que es prestada. — le da un beso en la mejilla a mi madre y luego se acerca a mi. Me da un abrazo besa mi frente.
—Espero que sabes tus heridas sanamente mi amor y si me necesitas ahí solo llámame que estoy a uno o dos aviones de ustedes. Te amo mi princesita, cuídate cuando estés instalada te iremos a visitar. — yo asiento dejo que salgan un par de lágrimas por su comentario sobre sanar heridas como si fuera algo tan simple como se lo dije. Trato de respirar y tranquilizarme mientras mis padres se despiden empiezo a caminar hasta la puerta donde vamos a abordar. Llegamos a Los Ángeles mi madre me lleva a una casa muy bonita con una vista muy bonita a la ciudad.
—Está fue mi casa por un tiempo antes de tener a tu hermano Jaime. — me dice ella quitando algunas sábanas de los muebles. Nunca me había atrevido a preguntar sobre mi hermano Jaime si se que es hijo del papá del tío Manuel, pero nunca he preguntado los detalles.
—Mamá no quiero ser entrometida en tus asuntos, pero ¿te molestaría contarme un poco de la relación que tuviste con el papá de mi hermano? — le digo yo un poco apenada ella abre los ojos al máximo, pero luego su rostro cambia a uno sereno.
—No es algo de lo que me gusta hablar, pero ya no eres una pequeña niña creo que puedes entender ya muchas cosas. Déjame ir por unas botellas con agua y hablamos. — fue a sacar unas botellas de agua de lo que compramos camino a la casa y nos sentamos en la sala.
—Primero que todo necesito que antes de que juzgues escuches toda la historia ¿de acuerdo? — yo asiento.
—Ok yo era muy joven tenía 23 años cuando me enamoré del papá de Manuel. Manuel salía con mi prima Sofía la que ahora es hermana de la madrastra de Roger. Empezamos a hablar me sentía un poco mal porque me enteré que su esposa estaba enferma de cancer terminal. Nos correspondíamos ambos buscaba al otro pasaron un par de meses hasta que ella pidió verme aparentemente ella sabía de mi relación con el. Ella no estaba feliz del todo pero le agradaba la idea de saber que cuando ella muriera el tendría a alguien que lo acompañará, después de esa platica a las semanas me di cuenta que estaba embarazada se lo dije a Rafael, así se llamaba y yo decidí apartarme para que el pasara con su esposa lo que le quedaba de vida. El no se opuso así que también me demostró que no era alguien tan importante para el. Al menos no más que su hijo Manuel y su esposa. El falleció cuando tu hermano tenía meses de nacido y no lo sabía ya que solo se dedicaba a depositar dinero para nuestros gastos más no hablábamos. Una parte de mi guardaba la esperanza de que íbamos a tener una oportunidad pero no fue así. Luego después de fallecer la madre de Manuel, me enteré que ella sabía de todo hasta la existencia de tu hermano y le dejo parte de su herencia en la que Jimena fue su albacea. Conocí a tu padre y la verdad que fue algo muy hermoso lo que sentí cuando lo conocí no me arrepiento de nada porque ahora las tengo a ustedes a tu hermano y está enorme familia que sigue creciendo y crecerá más cuando ustedes tengan a sus hijos. Yo me vine aquí sola no tenía a nadie a mi lado. Gracias a Dios el idioma no fue un problema y se que para ti tampoco lo será. Tendrás apoyo algo con lo que yo no conté porque mi familia me dio la espalda por meterme con un hombre casado. Me hice de muy buenos amigos los cuales ahora te van a cuidar a ti ya que yo volveré cuando ya estés inscrita en la universidad y lo demás. — me dice mi mamá sobándome la mejilla. Ya me sospechaba que algo así había pasado pero no creí que todo había sido del conocimiento de la madre de mi tío Manuel. A cierto punto siento algo parecido a lo que mi madre vivió. Ella se entregó a un hombre lo amo el le correspondió, pero al final terminó con el corazón roto al saber o darse cuenta que no fue importante para el. Mi madre me abrazo no dije nada aún estaba procesando la información ella se paró del mueble para preparar algo de comer.
Estos días han sido muy difíciles entre vueltas de la universidad hacer la aplicación por mi edad tengo que presentar un examen de que será pan comido para mi pero tengo que leer muchos libros para hacer un ensaño también. El problema que tenía ahora era que cuando intentaba dormir el recuerdo de esa noche llegaba a mi y luego su rechazo y no podía seguir durmiendo. Me sentía súper cansada durante el día por lo que no dormía ya tenía tres días seguidos de estar en la misma situación. Hasta que dije no más hoy quiero dormir. Inocentemente me fui a la habitación de mi madre aprovechando que ella estaba tomando un baño para que no me viera. Se que ella tiene problemas de sueño que intento tratar con melatonina, tomar tes pero no le sirvió nada tuvo que recurrir a pastillas prescritas para poder dormir. No se cuantas se toman o cuantas es suficiente son tan chiquitas decidí tomar tres pensé que me harían efecto algo más rápido a la misma vez mire que eran dosis pequeñas. Pues de dormir un poco más de lo normal no iba a pasar. Dejé las pastillas en la mesa de noche de la habitación. Y me fui a la mía me tome las pastillas lave mis dientes y me fui a la cama. En cuestión de minutos ya el sueño empezaba a aparecer. Sin más me acomodo en la cama y me dispuse a dormir esta vez no pensaba en nada ni nadie mis ojos se fueron cerrando y hasta que me quede dormida.
Una voz masculina algo familia empieza a hablarme provocando que abriera los ojos casi de golpe. Veo a mi alrededor y es mi padre llorando abrazando a mi madre la cual también llora. Mi madre me mira se aparta de mi papá.
—¡Luz ¿porque hiciste algo tan estupido?! Un chico no vale tu vida hija. ¿Como pudiste atentar contra tu vida? ¿Acaso no pensaste en nosotros en lo que te amamos? ¿En lo que sufriríamos si te perdemos? — dice mi madre gritando y llorando mientras me abraza. La veo sorprendida y luego a mi papá quien niega. Miro a mi alrededor y la intravenosa que tengo en una de mis manos. No entiendo nada yo solo estaba dormida no me quise hacer daño.
—¿Porque me dices que quise atender contra mi vida? — le pregunto ella se separa de mi para ir donde mi padre.
—Luz todo apunta a eso, bebiste aquí para sanar heridas y de repente robas las pastillas para dormir de tu madre han pasado casi 24 horas desde que tu mamá te vio dormida en tu cama. Te fue a despertar en la mañana y se dio cuenta que el frasco ya no estaba en su cartera si no es la mesa de noche contó las pastillas y te has tomado 3 cuando esa pequeña patilla tu madre la parte por mitad porque es muy fuerte. — me dice mi padre y ahora si ya entiendo todo veo por la ventana y ya está de noche nuevamente.
—Amor podrías hacerme el favor de conseguir algo de comer no he podido comer en todo el día. — le dice mi madre veo que mi padre tiene la maleta aquí en la habitación. El asiente le pregunta que desea que le consiga y mi madre le dice que un emparedado de pollo. Mi padre se va mi madre me mira atenta y muy molesta.
—Tendrás que recibir terapia con una psicóloga el doctor no te dará de alta si no se programa una cita. Le pedí a tu padre que saliera porque me vas a tener que explicar porque intentaste acabar con tu vida. Si el bebé era el problema hija solo tenías que decírmelo, nosotros te hubiéramos apoyado siempre. — me dice yo me quedo helada, no petrificada ante lo que me acaba de decir ¿bebé?
—¿De que bebe hablas mamá? — le pregunto asustada, por favor que no sea lo que me imagino.
—Estas embarazada Luz, el doctor me lo dijo antes que tu padre viniera así que no lo sabe. Ahora lo más importante es que me digas quien es el padre de tu bebé. El tiene que apoyarte. — me dice mi madre y no puedo con la noticia, no esto no me puede estar pasando. “No tomaste la pastilla que evitaría esto” me dice mi conciencia. Me odio en este momento creo que decidí no tomarla por venganza o enojo no lo sé pero ahora la consecuencia es real y está creciendo dentro de mi. ¿Ahora que haré? ¿Que le respondo a mi mamá?