Margaret no podía mantener sus ojos abiertos por mucho que quisiera, pues se sentía en extremo cansada de todo, como si necesitara pegamento para mantener sus párpados en el lugar correcto para permanecer despierta. Muchas veces le sucedió en sus turnos nocturnos como enfermera, y aprendió a lidiar con dicha situación solo con bebidas que brindaban energía, como era el caso del café o algo que contuviera cafeína, en su defecto se comería una manzana grande para soportar no solo el sueño sino también el hambre durante tantas horas. El personal de salud solía tener horas estipuladas para comer y seguir con la energía suficiente, pero no siempre era de ese modo, por lo que les tocaba a ellos mismos sustentarse durante esos instantes. Aquellos pensamientos eran los que rondaban por la ment

