—Kai...—toda la rabia que se había acumulado en su cara desapareció de un plumazo, Erin parecía otra persona.—Te quiero. Tragué saliva e inconscientemente me pegué a London, era la primera vez que mi mejor amiga era capaz de decirle eso a Kai o a cualquier otra pareja. —Yo también te quiero.— él dejó la mochila en el suelo, dió unos pasos hasta quedar aún más cerca de ella y comenzaron a besarse tiernamente envueltos en caricias y parando solamente para coger aire con una sonrisa y mirándose a los ojos. Estaba muy feliz por Erin, pero estaba empezando a estresarme no tener el entrenamiento preparado, era cuestión de minutos que llegasen los demás jugadores y mi padre con sus quejas. Noté cómo London me rodeaba con los brazos a la altura de las caderas y me miraba empalagoso, debía habe

