Hudson y yo nos habíamos quedado solos en el coche después de haber dejado en sus respectivas casas a Erin y a Kai. —Esta es la última parada.— anunció él mientras nos aproximábamos a mi jardín. —Ojalá pudiese pasar el tiempo a cámara rápida hasta mañana por la mañana.— veía la luz del salón y la de la habitación de Raven encendidas, lo cual significaba que tanto ella como mi padre estaban en casa, y estaba segura de que ninguno de ellos estaba contento conmigo después de lesionar a London. —Eso es imposible, pero puedo ofrecerte procrastinarlo un poco.—bromeó Hudson echando el freno de mano. —En realidad no tengo porqué ir a casa, puedo escaparme y fingir un s*******o, y así cuando vuelva mi padre se alegrará de verme.— no iba en serio, pero lo cierto es que no era un mal plan B. —

