—¿A quién le importa lo que London piense?— Erin trataba de consolarme, hasta tal punto de que había dejado de lado el hecho de que estaba a punto de asesinar a Kai por tratar de que su madre evitase su participación en la obra de teatro del instituto, era una buena amiga. —Este mensaje me lo ha mandado mi padre, si se lo ha dicho a su entrenador se lo va a contar a todo el mundo.— me dejé caer sobre su hombro y ella me dió palmaditas en la cabeza como si fuera un perro. —¿Y cuál es el problema?— preguntó Hudson, que ahora conducía ridículamente despacio en el lado derecho de la carretera, como si no quisiera acabar el trayecto. —¡Me va a hacer quedar como una loca ante todo mi equipo!— gruñí frustrada. —Bueno, así sabrán que puedes hacerte respetar.— no sé qué idea tenía Hudson con aq

