Estoy nerviosa. Inuyasha sigue mis pasos mientras me dirijo al área de diseño, como hoy están monitoreando algo de lo que no tengo conocimiento, el lugar esta solitario. Algo que me pone mucho más nerviosa de lo que estaba. Algunos ordenadores descansan sobre escritorios y proyectan el ángulo, los ajustes, las telas y todo lo referente al diseño que lleva la línea. —Hace mucho que no entraba aquí — la voz de Inuyasha llena el silencio que había establecido desde que me fue a buscar para llegar aquí. No sé qué decir, socializar con hombres es de lo más complicado cuando le temo a todos. —¿Por qué? —Mi voz suena como un suave susurro que se pierde en el aire en segundos. —Porque estaba fuera del país, no hace mucho que volví — dice sentándose y regalándome una sonrisa. No sé qué tiene es

