Roman. Levanto el arma cuando la puerta de mi despacho en el departamento se abre. —Soy yo. Bajo el arma y resoplo. —¿Que quieres?— le pregunto a mi nuevo consigliere. Justin se sienta frente a mi y suspira. —Hay una recompensa por ti cabeza— Alzo las cejas y suelto un bufido divertido. —Imbéciles, creen que podrán matarme tan facil— No me interesa si el puto consejo me quiere muerto, no voy a ceder mi maldito lugar que con tanto sacrificio obtuve. —Roman, deberías de tener más cuidado. El consejo no está jugando, y me temo que algunos capos piensan lo mismo— enfoco mi mirada en él. —¿De que demonios hablas?— suspira y se acomoda en la silla frente a mi. —Están pensando si sigue siendo buena idea que seas el Don, algunos incluso han mencionado abiertamente que tu padre podría

