Nikolai. En mi pecho estaba un horrible vacío, solo la oscuridad reina bajo en él. Me habían arrancado el corazón del pecho, lo habían machacado frente a mis ojos hasta volverlo puré. La sostuve en mis brazos durante sus últimos instantes. Mientras miraba el cuerpo del que había sido, del que era el amor de mi vida. ¿Se lo dije? ¿Le dije que la amaba? Era hasta humillante preguntarme si lo hice. Si lo hubiera hecho no tendría que preguntarmelo. Sentí su piel dura y fría. Juguetee por última vez con sus rizos mientras me aferraba al cuerpo inerte de nuestra hija. Hasta que finalmente, Luca me obligó a separarme de ellas. Hasta que entendí que se habían ido para siempre. En estado de trance y algo medicado por la herida que casi me mata, pero no lo suficiente como para no saber lo que

