Lorraine. Las náuseas en su mayoría, están cesando poco a poco. Pero aun persisten, por lo regular con el olor del tocino por las mañanas, así que él tocino esta ausente en mi desayuno. —Bien muchacho, iremos a disfrutar un poco de la arena— acomo las cosas en la bolsa y tomo en brazos a Matteo. Salimos de la casa, la brisa fresca golpea mis mejillas y el sol calienta mi alma. Estoy centrada en estar tranquila, llevar este embarazo con calma y criar a Matteo sola. Roman ha llamado un par de veces por FaceTime, pero no más. Su presencia no ha sido vista en esta casa en un par de meses. Nico viene y nos trae víveres, no hemos vuelto a salir desde la consulta con el doctor, tampoco hace preguntas por mi ropa holgada, la curva de mi vientre es visible ahora que entre en el segundo trimestr

