Roman. ¿Como se atreve? ¿Cómo? Abro y cierro mis manos, estoy en el Jet, camino a Nueva York, en cuanto ella empezó a preguntar sabía que no podría estar ahí más tiempo. —¿Gusta un trago, señor?— niego con la cabeza y se va. Me paso la mano por el cabello, por milésima vez, estoy agotado, quiero llegar y dormir. Pero no puedo, no he dormido bien desde que ella no duerme a mi lado. Resoplo molesto ante esta revelación, se que es por ella, mi cuerpo y mente anhelan su cercanía, su calor. Mierda, la necesito. Dos meses alejado de ella no hicieron más que causarme dolores de cabeza e insomnio. Cuando llegue estaba en el baño, podía escucharla vomitar, ella tampoco estaba bien, tenía ojeras y lucía enferma, de verdad. Por eso no pensé en llamar al doctor Nicoleti, esta en mi nomina y s

