Caja de regalo

1716 Palabras

Lo veo irse y no lo detengo. ¿Quién podría detener a Santiago? Nadie. Es un completo extraño, el cual a la vez ha visto de mí, en un par de horas, cosas que nadie ha determinado en años. Vine con intención de olvidar a un hombre y, en cambio, conseguí tatuarlo en mi mente con tinta indeleble. Ahora me arrepiento de no haberme quedado en mi casa y sufrir la necesidad de tocarlo en silencio. No estoy lista para que alguien se adueñe de mi interior. Como mujer que acostumbra desde hace años a vender su cuerpo, no puedo sorprenderme porque los demás en general solo quieran eso de mí. El contrato que les entrego a mis clientes es específico: nada de amoríos, nada de compromisos, no llamadas ni intentar localizarme bajo ninguna circunstancia solo porque quiere verme otra vez. No suelo repetir

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR