Hace cinco años y diez meses Me acerco a su cama. Lo veo triste. Está así desde que dejamos el hospital y nos vinimos a la casa. Los médicos me lo dijeron: la depresión llenaría el espacio, y no solo a Joshua. He dejado de ir al trabajo. Hace una semana que mi jefe me dijo que no necesitaba que volviera, no hasta que... resolviera mi vida. No quiero pensar que resolver mi vida es ver a mi hermano menor morir. Sacudo las lágrimas de mis mejillas. —No llores, Thea. Ambos sabíamos que era cuestión de tiempo. —Sus palabras taladran mi alma. Es tan pequeño y a la vez tan sabio. Quiero llorarle al mundo, a quien sea. Quiero encontrar a quien me quiere arrebatar a mí hermanito de mi lado y golpearlo hasta que me sangren los nudillos y él desista de arrebatar de mi lado lo más preciado

