Quince

1009 Palabras
—¿Recuerdas a Nick? El del bazar y de la fiesta— sonrió al decir fiesta mientras se llevaba un bocado de lasaña a la boca. —Claro que lo recuerdo— sonreí igual que ella recordando esa noche, fue su primer beso. —Bien hemos salido algunas noches en secreto, Thomas no puede saberlo, nos mataría. Pero es que…—Rosie no podía acabar la oración porque se ruborizó completamente. —Nick te gusta— la acabe por ella y me sonrió con todos sus dientes, notaba algo en sus ojos, estaban brillando intensamente. —He vivido en este lugar toda mi vida, al igual que él, todos nos conocemos y no puedo creer que nunca antes lo había notado. Es tan dulce, atento y ciertamente me conoce, es fácil ser yo misma con él y eso es algo que no me pasa con todo mundo— su boca no dejaba de estar curvada, la delataba completamente. —Lo que dices es muy importante, ser quien eres con alguien que te gusta es muy bonito, me alegra mucho por ustedes y estoy segura que Thomas terminara por aceptarlo cuando los vea. —Probablemente, pero iremos despacio con esto— su sonrisa se apagó un poco, esas no eran sus palabras, eran del rubio. —¿Te molestaría que me quede a dormir? Tuve una pelea con mamá y no quiero volver a casa ahora— confesó juntando los platos y yo lo demás. —Claro que puedes quedarte cuando quieras, pero espero que ella sepa que estas aquí— la miré amenazante, si con alguien no quería problemas era con la familia Lee, eran lo más parecido a mi propia familia y aun mejor. —Tranquila ya lo sabe, gracias— comenzó a lavar. —¿Puedo hacerte una pregunta? Creo que es algo muy personal, pero quisiera conocerte más y no es que no me baste con saber lo que se sobre ti, pero quiero saber por qué estás sola aquí, ¿Dónde está tu familia? Puedes no responder, sabes que no te juzgaré ni nada, pase lo que pase y sea lo que sea, estoy contigo y eres mi mejor amiga Maggie— apagó el grifo y me miró de reojo antes de ponerse frente a mi mirándome acogedoramente. Yo la miré un poco nerviosa y angustiada, porque quisiera compartir con alguien todo lo que tengo dentro, quería compartirlo con Ro, pero me lo habían prohibido. —Pondré a hacer té y hablaremos de eso, ¿me esperarías en la hamaca de la habitación? Iré enseguida— le prepuse y ella me miro complacida antes de subir. Mientras ponía a hacer el té de rosas, dentro de mí se debatía una batalla sobre que debía contarle a Rosie, me sentía la peor persona de este planeta al mentir y ocultarles la verdad sobre mí, ellos habían sido las personas más amables del mundo, no quería pagarles de esta forma. Con las dos tazas en la mano subí a la terraza donde Rosie ya me esperaba haciendo un lugar para mí, le di la taza y yo me quedé con la mía. La miré detenidamente tan ansiosa que explotaría. —Mi nombre es Olivia y estoy huyendo, Rosie— mis lágrimas comenzaron a salir al recordarlo todo, recordar a Ellie. —¿De que hablas? — frunció el ceño consternada. —Me llamo Olivia Davies, soy de Nevada y mi padre, el cual no sé si está vivo o muerto, me envió con otro nombre porque alguien quiere matarme y debía protegerme, a mí y a Ellie, mi pequeña hermana— nombrarla en voz alta hizo que me quebrara por completo. Rosie ablando su corazón y verme llorar hizo que sus ojos se cristalizaran, tomó una de mis manos y la apretó. —Me prohibieron hablar de esto con alguien, estoy poniendo en peligro a todos. —Te dije que no te juzgaría, sabes no me espere esa información, pero estoy contigo Maggie u Olivia, ambas son la persona que tengo delante. Siento mucho lo que te sucedió, puedes hablar conmigo de lo que quieras, creo que saber tus secretos es una carga menos para ti y todo lo sufriste hasta llegar aquí. Todo lo que me cuentes se irá conmigo a la tumba para siempre— ella estaba llorando como yo. Pasará lo que pasará, no me arrepentía de habérselo contado. Rosie se acercó más a mí y me abrazó mientras aun llorábamos. —Tu eres y serás parte de mi familia siempre— me susurró aun entre sus brazos. —Aún más que Thomas— hizo que riera en medio de las lágrimas saladas. —Gracias— nos separamos un poco pero aun una frente a la otra con las manos tomadas. —¿Tienes una fotografía de Ellie? —preguntó sonriente. —No, de hecho, no me dejaron traer ninguna pertenencia. Pero Ellie tiene seis y es la niña genio de su clase, tiene muchas amigas, es todo lo bueno que me queda— limpie mis lágrimas riendo al recordar a esa niña. Ro también me veía emocionada. —Como me gustaría conocerla. ¿Y qué hay de tu madre? —Me han dicho que era una mujer muy hermosa, se llamaba Jane y realmente no la conocí, los que quieren asesinarme a mí, la mataron a ella— en todo este tiempo estuvo sosteniéndome, Rosie había sido todo lo que dijo y mejor, era una persona con el corazón más bonito de todos. —Lo siento mucho, estoy segura de que lo era. Sabes, aun no puedo creerme todo lo que me dices, jamás me lo hubiera imaginado siquiera— sus ojos ante mi cambiaron por melancolía. —A veces ni yo puedo creérmelo— suspiré antes de mirar a la nada por un rato recostada en el hombro de mi amiga, hasta que se hizo tarde y ambas nos acostamos en mi cama. —Ya no estás sola, jamás lo estarás conmigo— me susurró Rosie antes de quedarnos profundamente dormidas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR