Verano, 1967. Se sentía tan jodidamente irreal despertar y ver su dulce cara completamente dormida, acaricié su mejilla y deposité un beso en su frente antes de levantarme. Bajé silenciosamente a la cocina y preparé el desayuno, a las 7 debíamos estar en la escuela. —Buenos días. —Buenos días campeón, que bueno que ya estés vestido, guarda tu almuerzo y llama a tu madre a desayunar. —Gracias. Está bien—me sonrió antes de volver a subir para hacer lo que le dije. Ambos bajaron unos minutos después, ella me sonrió y me abrazo por la espalda unos minutos antes de sentarse para desayunar. Había deseado esto hace un año y desde toda mi vida, no creí que tardara tan poco en conseguirlo, una familia, tengo a la mujer que amé desde el primer día de mi vida y a su hijo, que quiero como si

