Seis

1831 Palabras
"Todo lo que buscamos es a alguien que le importe lo suficiente como para intentarlo" Mina Respira Milena. Eso es, inspira y espira. No puede ser tan fatal como lo estas imaginando. Nada pasara si el vampiro chinchudo no se da cuenta de tu presencia. En su entorno. En su oficina. En su piso. Hace dos semanas que me mantengo en vilo, esperando firme, como la guerrera que soy, a que Thanos regrese. Él se marchó y las personas que trabajan en la compañía no han sabido decirme a donde exactamente. Bueno... no creo que nadie le preste mucha atención a la chica del café como para comentarle sobre la agenda del gran jefe. > Mi celular vibra en mi bolsillo mientras camino disimuladamente hacia el área de las oficinas. Hoy se cumplen cuatro días desde que me he convertido en una más de las empleadas de las empresas Corfú&co. Que según la revista Forbes se posicionan terceras a nivel mundial en cuanto a productividad y activos. No es como si hubiese estado toda una noche investigando sobre la familia del vampiro. ¡Jamás!. Soy inocente hasta que se demuestre lo contrario... O hasta que alguien revise en profundidad el historial de navegación de mi computadora. Leo el mensaje de Hunter, pidiéndome concurrir a la veterinaria. Pero lo ignoro. Oh Diosa, ¿Qué sucede conmigo? > El piso 37 de la torre Corfú es grandioso. La reluciente madera combinada con alfombras, más costosas que todo el edificio en donde vivo, me da la bienvenida. Camino con mi carrito de café demasiado avergonzada, las personas me observan como si fuese ese insecto insoportable que pulula a su alrededor. Me he propuesto entablar conversación con quien sea que se digne a dirigirme la palabra. Pero he fallado de manera olímpica en mi tarea. — ¿Qué haces allí? — mi espionaje se ve frustrado por una voz femenina muy bonita, al igual que la figura de su despampanante dueña cuando me giro a enfrentarla. —Vengo a ofrecer café — miento con un tonto titubeo en mi voz, — no sé exactamente en qué piso me encuentro. > —Esa es la oficina del señor Stone, y él no toma café. Retírate ahora que puedes Mina, regresa sobre tus pasos. No soy ciega para no notar el porte que tienen todas las mujeres en este lugar. Supongo que la calificación para el trabajo incluía antecedentes como modelos de lencería. — ¿Me estas escuchando? > —Lo siento tanto, mi jefe me advirtió que debía de ofrecer café en todos los pisos. De veras siento incomodar. Me retirare rápido para que el gran jefe — y mi gran amor — no me vea. Ella duda entre decirme o no. —El señor Allegheny no se encuentra. Stone es el vicepresidente y este es su área — muerde el interior de su mejilla — ¿tienes descafeinado y con vainilla? —Lo que sea para que no me delates — ella sonríe y yo quedo pasmada porque mi comentario haya emergido con tanta naturalidad. Después de todo ¡No es tan difícil socializar! — toma te lo sirvo. Posterior a dos cafés y varios intentos de mi parte por empezar una charla noto que Elena es agradable, ella es la secretaria del vicepresidente, por ello está al tanto de todo lo que sucede en esta compañía. Bueno, todo excepto la vida de Thanos. Él, según Elena, se muestra casi hermético en la empresa. Pero su desempeño como el jefe la ha impulsado a convertirse en una de las potencias económicas del país. > —Su esposa debe estar tan orgullosa de él — comento con desinterés mal disimulado, lo sé. Créanme que lo intento — supongo que es casado ¿o no? La risa de Elena me da la premisa de que he sido descubierta. Y es que nunca he tenido afinidad con el chismorreo. No soy buena para indagar en la vida de los demás sin dejar a ver mis intenciones detrás. — ¡Por Dios! Yo creo que la tierra se partirá en dos y el infierno se congelara el día que el Sr. Allegheny decida casarse — ella da otro sorbo a su café, — créeme que candidatas no le faltan pero, se arriesgan a ser rechazadas por no ser suficiente. Aquí entre nos — me acerco a su lado como si fuese a compartir conmigo el secreto de la vida eterna — creo que es gay. Hereje, atrevida>> — ¡No! — Elena arquea su ceja esperando por mi argumento, — me refiero a que un hombre guapo como él debe ser heterosexual... ¿No crees? La vida no puede ser tan injusta... —No lo sé, ahora está de moda eso de ser gay — le sirvo otro poco de café — lo cual no está mal, pero... es eso o se cree la mejor joya del cofre. No lo había pensado. ¿Quizá Thanos tiene otros tipos de gustos y por eso no tiene pareja?... —O tal vez — ella continua, — tiene una esposa e hijos... todo bien oculto que incluso los paparazis no han podido dar con ellos ¿Quién sabe? ¿Y si desembolsa una suma exorbitante de dinero mes a mes para que se mantenga todo en secreto? Las palabras de Elena me causan un dolor inimaginable. No había barajado esa posibilidad. No tuve en cuenta el hecho de que él pueda tener su vida ya resuelta. Quise creer con todas mis fuerzas, que al igual que yo, no ha habido nadie que logre llegar a su corazón. Súbdito? >> No lo creo, no es ley que los súbditos sean la misma pareja. ¿O sí? En ese caso, ¿Por qué las revistas de chimentos no decían nada? A fin de cuentas mis ánimos solo se desploman por el piso con esta conversación. Pero... aún no está todo dicho. Son suposiciones. No caeré en la trampa de desanimarme por las ideas novelescas de Elena. —Sutter — dice ella de repente. Me giro a observar a la persona que logró que mi interlocutora se pusiese blanca como un papel, — no lo habíamos oído llegar. Lo siento. —Hola — el hombre me observa de arriba abajo y puedo ver un esbozo de sonrisa. ¿Eh? — No debes estar en los pisos ejecutivos, tu labor se limita a las oficinas y cubículos. El señor Allegheny no lo admitirá una próxima vez — mira amenazante a Elena, — dile a Stone que la videoconferencia comenzara en 10 minutos. Y se retira, tan fantasmal como llegó. Vampiros y sus rarezas. Porque el tal Sutter es uno de ellos. Su olor a chupasangres se nota a kilómetros. Por la expresión de Elena puedo aventurar de que ella algo sabe. — ¿Estas bien? — pregunto con cautela. Esperando el momento exacto para desaparecer, como se me ordenó. —Sí, es que Sutter es tan siniestro. Solo espero que no haya oído nuestra conversación — hace un gesto restándole importancia y una risilla nerviosa e escapa al fin de sus labios — él es el asistente del señor Allegheny. —Oh... —Sí, "oh". Lo siento Mina, debes retirarte. Yo me comunicare con el Sr. Stone para informarle sobre la junta. Ha sido un placer conocerte. —Digo lo mismo... — ¿Elena? — un hombre de cabellos canosos se acerca a nosotras, — ¿no me presentas a tu nueva amiga? Como respuesta ella inspira profundamente, cerrando por un momento sus ojos. Al abrirlos modula un lo siento y habla. —Señor, ella es Milena. La nueva chica del café. El hombre me observa con lo que supongo es interés. No es como que me miren así a menudo, pero en él es obvio y... repugnante. Tengo un mal presentimiento sobre él, parecido a una mala vibra. Lárgate Mina>> — ¿Extranjera? — aventura, yo lo observo inmóvil e intimidada — lo digo por tu nombre...y tus rasgos... exóticos. Elena nos observa a los dos y sé que hay algo que quiere evitar. Antes de que ella hable, su señor jefe le ordena retirarse. —Puedes ir yendo querida, prepara la carpeta con los folios y dile a Emersson que se una a la reunión. Así que... Melanie — cuando estoy a punto de corregirle, él continua hablando, — mi nombre es Vincent Stone, pero tú puedes llamarme Vincent. ¿Eres la nueva muchacha del café? Claro que soy la chica del café, Elena se lo dijo. Bufo mentalmente y asiento sin omitir una palabra. Estoy dando una impresión errónea, pero no puedo hablar como si nada con un extraño. Mucho menos con alguien que me ve la manera en la que el Sr. Stone, porque para mí nunca será Vincent, me está viendo. —Oh... eres tímida — él parece disfrutar de la conclusión a la que ha llegado — me gusta el comportamiento sumiso. — ¿Disculpe? — la indignación comenzando a bullir en mi interior. El Sr. Stone intenta acercarse pero Sutter aparece en ese momento, indicándole de manera ruda pero cortés que la video conferencia está por comenzar. El hombre frente a mi masculla una maldición y se encamina a la que supongo debe ser la sala de juntas. No lo sé ni tampoco me quedare a averiguarlo. Simplemente agradezco el haberme librado de su presencia. Luego de una semana trabajando en la compañía he logrado hacerme más cercana a Elena. Cada vez que puedo, y que Stone no está para acosarme, le llevo un café descafeinado cargado de vainilla y miel. Milagrosamente he zafado de ser descubierta por Sutter, quien en más de una ocasión se cruzó conmigo en las escaleras. Averigüé el paradero de Thanos. Él está en Las Vegas debido a que su hermano mellizo finalmente se casó. Elena me comentó que estaba tan enamorado de su prometida que huyeron juntos a Las Vegas y allí organizaron algo simple pero cargado de amor rodeados de sus seres queridos > Camino feliz y campante luego de terminar mi turno de la semana mientras acomodo mi blusa para irme rápidamente hacia la veterinaria. Tía Julia dice que no debo utilizar tan poca tela, que doy una impresión errónea a los hombres que se me acercan. Solo se me ven los brazos y tengo un escote redondo, ¿Qué mala impresión podría dar eso? Elijo las escaleras como medio de descenso debido a que me gusta hacer ejercicio. Percibo un movimiento detrás de mí. Alguien me sigue. Soy tomada bruscamente por mi brazo izquierdo e introducida a una especie de armario para escobas. Una mano fuerte se posa sobre mi boca para que no grite, mientras que la segunda mano me fija con rudeza contra la minúscula pared. ¿Qué?...
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