"Y de repente, llega alguien con mucha luz; y no le importa que tan obscuro estés. Se queda ahí, a tu lado, iluminandote."
Thanos
La molesta música del desayunador potencia en demasía mi mal humor esta mañana. Eso y, la indeseable compañía que tenemos.
— ¿Entonces, vas a decirme que es una casualidad encontrarte aquí en Las Vegas? — el tono de voz que empleo hace notar todo el desagrado que siento de que las personas se inmiscuyan en mis asuntos.
Un mes. Un caótico mes "festejando" la unión de clanes. ¿Qué somos? ¿Primates?
—No. Mis padres me enviaron para acosarlos — responde cantarina nuestra acompañante.
Anelka Reinch es una vampiresa rusa, la menor y por lo tanto heredera del clan Reinch. Futura prometida de alguno de los Allegheny.
—Muy graciosa. Pero no estoy de humor para servir de niñera, Klaus ya lo sabía.
Ella observa embelesada a Blaine quien no hace otra cosa que revisar su celular cada cinco minutos. Iluso, idiota, débil.
— ¿No escribe, verdad? — pregunta curiosa.
— ¿Quien? — lo observo de reojo, ¿acaso hay algo más vergonzoso que ser atrapado husmeando en la vida de los demás?
—La muchacha de la que estas enamorado. La del cabello n***o, revisas su foto cada dos minutos.
Touchè.
Benedict escupe el jugo que tiene en la boca al momento de oír a Anelka y la conclusión a la que ha llegado. Finjo desinterés, pero me mantengo alerta para oir la patética explicación que mi hermanito lanzará.
—No sé de qué hablas — responde cortante y encogiendo sus hombros. — No me estoy fijando si Mikeila se conecta o no.
Idiota.
Esto ha sido suficiente. Me levanto de la silla y le ordeno a ella que me siga.
Nos detenemos frente a los ascensores y peribo su titubeo.
—No te casaras con Blaine, si hay alguien con quien tengas que realizar una alianza ese soy yo. Le haré el favor al clan Reinch de desposarte así que deja de hacerte falsas ilusiones.
Después de pensarlo detenidamente, analizar los pros y los contras he decidido ceder.
— ¿Disculpa?
—Créeme, ambos saldremos ganando. Tampoco es necesario que hagas un escándalo o anuncies con bombos y platillos lo de nuestro compromiso— reviso mi reloj — te daré algo de tiempo para que consideres lo que he dicho.
¿Considerar he dicho? A leguas se puede ver su interés en uno de nosotros. Estas chicas casaderas del siglo XXI son tan básicas.
— ¿Qué?...
— Te veo después, tengo una reunión ahora.
Me encamino a la habitación, sin prestar atención a su respuesta. Si ordeno algo, se cumple.
Sutter no ha dejado de enviarme mensajes, solicitando mi atención. No había prestado atención a ellos hasta que en uno de estos mensajes se hace mención a cierta persona todavía más indeseable que la vampiresa rusa.
"Señor, debo informar de la presencia de una joven licántropa entre nuestros empleados. Se le ha visto muy interesada en el área del piso 37. ¿Desea usted más información o me deshago de ella?
Tecleo en mi computadora la contraseña para realizar una video llamada y lo primero que aparece es mi fiel asistente sentado frente al escritorio.
— ¿Señor?
—La loba, ¿ha entablado relación con alguien? — puedo percibir un minúsculo signo de sorpresa en las facciones de Sutter — ¿La han visto muchas personas?.
—Es la encargada de repartir café, señor. ¿Desea que me deshaga de ella?
Mmm, tentador. Pero hay algo que debo comprobar primero.
—No es necesario. Síguela y no dejes que se inmiscuya con Stone o Emersson. Mañana viajo en la madrugada y ese es un asunto del que quiero encargarme personalmente.
—Si señor — y corta.
***
— ¿Me estas escuchando? — la odiosa voz de Thadeas rompe el cómodo silencio en el que estoy sumergido. — Thanos, te estoy hablando. Deja de ignorarme.
—La audición es una de las mejores habilidades que mantengo, por esa misma obvia razón puedo oírte. ¿Qué diablos deseas ahora? ¿Necesitas que mienta para que tu suegro te deje salir?
Veo de reojo como su mandíbula se aprieta con fuerza y su mirada busca alguna salida. Signo de que he dado en el blanco respecto al motivo de su molesta visita.
—Madre te ha dicho que no hagas eso, no puedes usar tus dones en mi.
—Cielo Santo — rio a secas, — eres un idiota predecible Thadeas. No seas tan iluso.
Thadeas Corfú Allegheny, es mi hermano mellizo. Alrededor de 15 minutos menor, porque él muy cobarde no se animaba a salir del cómodo vientre materno. Algo que complico el parto para nuestra madre y estuvo a punto de enviarla para el otro lado.
Al de los mortales, me refiero.
—Ya tienes 28 años Thadeas, deja de molestarme y ve a hacerle el favor a tu mujercita de disfrutar de su compañía — mi hermano aprieta sus puños en una clara señal de molestia.
—Sabes bien que Mariel puede ponerse insoportable, solo deseo... salir.
Me levanto del cómodo sillón en el que estaba. Acomodo el dobladillo de mi pierna derecha y me paro frente a él.
—Querido Thadeas, hubieses pensado antes todo eso. No soy tu padre, soy tu hermano. No puedes pedir que venga a resolver todos tus problemas, ya que... como bien sabes, al momento de emborracharte y revolcarte con una de las hijas del clan Castell no pediste ayuda — sus ojos se abren con furia y, sé que se está conteniendo para no darme un puñetazo. Es un buen chico. — Es tiempo de que comiences a hacerte cargo de toda tu mierda... hermano.
—Eres un maldito infeliz.
— ¿Por qué? ¿Por decirte la verdad? — me dirijo al minibar de la habitación y rebusco un poco de whisky, — eres un desconsiderado. Hace más de un mes que nos tienes aquí — señalo toda la habitación — "festejando" tu maldito error. ¿Ahora pides que sigamos mintiendo por ti? ¿Crees que no sé qué lo que en realidad quieres es salir y follarte a la prima de Mariel? ¿Eres consciente del problema en el que ese hecho nos metería?
—Yo... yo... — ya lo había dicho. Predecible.
—Tú nada, deja de andar rondando como un maldito insecto y sirve para algo. ¿Podrías al menos hablar con Benedict o Eric? Ellos se quedaran aquí, Blaine se va la próxima semana. Por si no lo recordabas nuestro hermano menor aún no termina su curso.
—No es necesario que seas tan crudo. Entiendo a la perfección el papel que han jugado en esto de mi casamiento, y voy a estar por siempre agradecido — se acerca hasta donde yo estoy, — pero te pediré que respetes a Jessica, yo... yo la quiero.
¡Por favor! ¿Es necesario responder a esa provocación?
— ¡Pues cuanto cariño le tienes a la tal Jessa! ¡Tanto amor, que te casaste con su prima hermana! — esa es la gota que colma la paciencia de Thadeas — Déjame decirte que con esa clase de cariño no necesita más mierda en su vida.
El primer puñetazo no tarda en llegar. La mini botellita de whisky re asienta en la alfombra del lugar.
— ¡Su nombre es Jessica, imbécil! Y la quiero.
Mi puño viaja hacia la zona de su estómago y lo hundo allí con fuerza, dejándolo sin aire. Lo que me da unos segundos, vitales, de ventaja. No es que la necesite tampoco.
—Deja de regodearte en un sentimiento efímero Thadeas, no seas descarado. Simplemente juras amor a esa mujer para follártela sin culpa ¿Se siente mejor así? ¿Es mucho más intenso cuando ellas se entregan prendadas de un sentimiento? — chasqueo la lengua cuando limpio con mi pulgar un poco de sangre proveniente de mi labio. — Luego vienes a follarte a su prima... casándote con ella ¿bajo qué? ¿Más promesas de amor?
Lo próximo de lo que soy consciente es mi cuerpo estrellándose contra uno de los muebles de la sala. Pero no perderé la paciencia, no necesito de mis instintos para sobrellevar una situación como esta. A diferencia de mi hermano que enseña sus garras y ojos carmín, esperando el ataque.
— ¿Qué pasa Thadeas? ¿Te molesta que alguien te diga la verdad? — continúo, — como hombre eres una basura hermano. No hay dudas.
La pelea que mantenemos alerta al personal de seguridad. Que ante tal espectáculo llama al resto de los Allegheny. Eric me da una mala mirada cuando ve el estado en el quedó Thadeas.
— ¿Era necesario? — pregunta resignado, — ¿Al menos recuperara la conciencia pronto? No quiero que su esposa comience la tercera guerra mundial.
Le pido a Eric que cuide de Blaine, Benedict e incluso Thadeas. Ellos regresaran a Londres en una semana, que es el plazo exacto para que Mariel suelte a mi mellizo.
Mi vuelo sale en dos horas y no me retrasaré para tomarlo. La impuntualidad es una de las cosas que más odio, en mi lista de cosas a odiar ocupa el tercer lugar.
***
Llego a las instalaciones Corfú&co sin avisarle a Sutter. No lo necesito metiendo sus narices en este asunto. La lobita aprenderá a que cuando Thanos Allegheny amenaza, no lo hace en vano.
Espero en una de las salidas de emergencia y... ese aroma delicioso que se acerca me distrae durante unos milisegundos... ¡Maldición!
La veo acercarse en tan sonriente y llena de vida. Idiota. Ella no me nota y la sigo en silencio. Veo que se dirige al área de las escaleras. Es momento de un buen escarmiento.
Estoy por alcanzarla y darle un pequeño empujoncito cuando percibo alguien más detrás de ella. Es el maldito de Stone.
La tomo del brazo y nos introduzco en uno de los armarios auxiliares del pasillo.
— ¿A qué jugas lobita? — son las primeras palabras que le dirijo desde ese fatídico día en el que nos cruzamos. — ¿No has tenido suficiente escarmiento ya? ¿Necesitas que te dé una lección?
Como toda respuesta ella suspira. ¿Qué pasa por esa loca cabeza?
— ¡¿Thanos?! ¡Gracias a la Diosa, has vuelto! — me dice con alegría. Sus delgados brazos se ciernen sobre mi cuello y ella me abraza inspirando sobre mi cuello.
Intento separarla, pero la loba con complejo de garrapata se apretuja más contra mi cuerpo. Inhibiendo toda posibilidad de espacio personal. Mi corazón comienza a palpitar con fuerza... a causa del brusco contacto físico. Odio ese tipo de contacto.
—Suéltame. ¿Cómo te atreves a tocarme de esa forma? ¿Quién crees que soy?
Al parecer mi cuello se ha tornado su lugar favorito y no se ve muy comprometida a querer salir de allí.
—Eres Thanos Allegheny, el primogénito hijo de g*****a Allegheny y Thöme Corfú, empresario joven y guapo — comenta sonriendo, — y mi mate.
— ¿Eres idiota? ¿Qué, no entiendes? ¡Ya te rechacé! — sus ojos se abren con sorpresa. Esta chica ha olvidado un aspecto importante — eres una maldita impertinente. ¿Cómo se te ocurre inmiscuirte en mis asuntos?, ¿Quieres tentar a tu suerte lobita....
Y me calla. La loba me deja sin palabras.
Al besarme.