XVIII

1213 Palabras
Black Knight, por su parte, estaba cara a cara con  Dreamlike. El héroe contemplo con particular interés a su enemigo, portaba el mismo traje de siempre chaqueta azul n***o con diseños del cosmos bailando por él, pantalones oscuros de corte recto, que terminaban en zapatos negros a juego con el pañuelo que se erguía sobre su pecho. El rostro de su padre a diferencia del propio, no era cubierto por una máscara, en su lugar sus ojos habían cambiado a fulgurantes constelaciones en color azul, con la piel totalmente pálida carente de vida como si ahora fuese mármol y no piel humana, sus cabellos ondeaban en llamaradas igualmente azules, simulando una caída por detrás de su cráneo. ¿Cómo su padre podía convertirse en semejante monstruo?   La rabia recorría cada fibra del adolescente, pensando en todo ese tiempo que vivió en el hogar de su enemigo.  —Así que tú escapaste. — habló tranquilamente el villano, rompiendo la inmersión del joven.  —No creas que te dejare seguir con esto. — aseveró molesto en posición de batalla mientras sostenía su espada, se sentía muy inquieto al estar frente a su padre de esa manera.  — ¿Qué piensas que podrás hacer tu? si hasta Royal Red sucumbió ante mí. — concluyó con el triunfo dibujada en su mirada.  —Eso no es cierto, Royal Red es demasiado fuerte para ser derrotada – aseguró sin dudar.  —Pobre e ingenuo niño – extendió su mano mostrando la gema roja que permitía la transformación de Royal Red, los ojos del chico se abrieron totalmente sorprendidos.  —Esos no pueden ser reales – negó lanzándose sobre él para tomar la joya.     Dreamlike  le detuvo con su mano libre, tomándole por el cuello sin hacer mucho esfuerzo, algunos displicentes comenzaban a rodearlos, esperando las órdenes del villano. Black se removió tratando de soltarse infructuosamente del agarre que amenazaba con asfixiarlo.  —Parece que tu mente no está en la pelea, las emociones pueden ser tan volubles y causar tantos problemas especialmente cuando eres joven, su complejidad puede ser demasiada — decía estrellándole contra el suelo para luego pisotearle en el estómago.  El aire escapó del cuerpo del caballero, estaba seguro que se había roto algo en el impacto. Abrió la boca tratando de recuperar el aliento perdido, sintiendo de inmediato el dolor que le inundaba. No era nada bueno. Su espada yacía alejada de él, viéndose desarmado.  —Entrégame tu anillo, no es necesario que te lastime más. — Dreamlike extendió su mano dándole la oportunidad de rendirse. — Piensa en todo lo que podrías ahorrarte con solo entregármelo.  —Y-yo, no   m-me rendiré— escupió entre jadeos.    Tomo su bastón oculto a un costado de su pechera, trato de golpear al otro, pero fue inútil, este lo esquivo con facilidad. Black no había terminado ahí, aprovechando los segundos de reacción a su primer golpe, trato de invocar magia a través de su bastón, logrando apenas una pequeña chispa que logro hacer retroceder a su enemigo, dejándolo libre por puro capricho del villano.  —Entonces deberás perecer. — concluyó, con un movimiento llamó a sus criaturas para que atacaran al héroe con el traje n***o.   El castaño ocupaba las fuerzas que le quedaban, para esquivar los ataques sintiéndose desfallecer. El rendirse no era una opción, aun cuando el respirar comenzaba a volverse complicado y su cuerpo se sentía cada vez más pesado.  Solo le quedaba algo por tratar, no estaba seguro si funcionaría. Tomo distancia de los displacentes rogando porque su siguiente movida si funcionase.  — ¡Exitium anima! — gritó, invocando su magia con las ultimas energías que le quedaban, lanzo el hechizo de magia abismal hacia las criaturas, mordiendo el interior de su labio, si no funcionaba todo estaría perdido.   Apenas la magia llegó a las criaturas haciéndoles desaparcar, una sonrisa se dibujó en su rostro siendo borrada rápidamente por Dreamlike.  —Esto no termina así ¿Olvidas que yo tengo a Royal Red? — amenazó mientras caminaba hacia una cortina roja que Black no había notado por la prisa al entrar, de un tirón dejo caer la cortina que hasta ese momento escondía el cuerpo de Red Royal, solo que esa no era Red.  Black Knight, se dejó caer pesadamente sobre sus rodillas totalmente confundido. Esa no podía ser Adara, ella estaba segura en su hogar. El agotamiento y la nueva impresión cortaron cualquier movimiento posible. Su alma seguía en negativa, mirando la verdadera forma de la heroína, eso debía ser una nueva treta de su padre.  Pero Dreamlike no sabía que el poseía sentimientos por la joven, así que no podía simplemente elegirla al azar para suplantar a Royal, la otra opción válida… ¡No era verdad! Se negaba a creer que esa fuera Red Royal, Dreamlike debía estarle mintiendo como parte de algún juego enfermizo.  —A-Adara — sentía como sus ojos se cristalizaban, ¿Cómo podía ser ella? — Esto no puede ser…  — ¿Ahora me entregaras tu anillo?, ¿O debo terminar con ella en este mismo momento? — Cuestionó el villano sin prestar atención al drama juvenil que se armaba en la mente del castaño — Duerme atrapada entre sus más grandes pesadillas y solo yo puedo despertarla, o chasquear mis dedos e indicarle al displacente que la posee que devore su mente por completo. Estoy seguro que mi lacayo muere fulgurosamente por hacerlo.    Black no podía responder, su mente se hacía añicos tratando de comprender cómo ella podía ser Royal Red. Esa debía ser una mala broma, Adara se lo habría dicho ¿Verdad?, No la culparía por rechazarlo como Black, porque ella no tenía idea de quien era al inicio. Pero cuando lo supo ¿Por qué no dijo nada?    Dreamlike  caminó hasta él, comprendiendo que ya no significaba ningún problema arrebatar el objeto que necesitaba. Tomó al chico del brazo obligándole a levantarse a la fuerza, sostuvo su mano con firmeza saboreando esa tan ansiada victoria final, deslizó el preciado anillo sabiéndose victorioso, ¡Al fin veía todo su trabajo triunfar!, Einar sentía como este era retirado de su dedo, como si se lo arrancara desde sus huesos; pero el ya no tenía más ánimo de pelear, ¿Para qué?, solo terminaría con otra decepción. En un abrir y cerrar de ojos su transformación desapareció, dejando a un perplejo Dreamlike observando a su hijo, quien busca cubrir su rostro entre las lágrimas que salían sin control alguno. Entonces todo desapareció, o mejor dicho se descubrió.    —Einar — musitó el villano – No deberías estar aquí ― los pensamientos del mayor se redirigieron a una sola pregunta ― ¿Todo este tiempo, fuiste tú?... Yo, yo – no podía ocultar la sorpresa de descubrir que su querido hijo, al que había enviado lejos, a quien pensaba estaba a miles de kilómetros de ahí, era ni nada más ni nada menos que uno de sus principales antagonistas.    —Ya tienes lo que deseas – susurró el muchacho con la derrota en su voz — Ahora déjanos ir. — con cierto pesar, el mayor liberó a la chica de la pesadilla en la que se encontraba.  Adara de inmediato, abrió los ojos llenos de lágrimas, respirando pesadamente, al recobrarse agradeció que todo fuera un sueño.   
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