XIX

1500 Palabras
Adara se levantó de golpe, quejándose de un tirón en sus músculos, su cuerpo dolía por la tensión en que se había encontrado, busco desesperada a su alrededor, encontrándose con Einar arrodillado en el suelo, cubriendo su rostro, en un intento de ocultar sus lágrimas con las manos. Junto al joven se encontraba el mismísimo Dreamlike , arrodillado frente a este tratando de ¿Hacerlo entrar en razón? Sin tener resultado alguno.  —Einar escúchame hijo – pedía  Dreamlike  – esto que hago, todo es por nosotros.    Aunque Black Knight le había revelado la identidad de su enemigo, las acciones del villano desconcertaban totalmente a Adara, se puso de pie caminando con lentitud hasta estar cerca de Einar. La chica también se arrodillo sin quitar la vista de su mortal enemigo, cruzó uno de sus brazos sobre el castaño de manera protectora, tratando de acercarlo hacia su propio cuerpo, siendo inmediatamente rechazada por Einar.  —Déjenme solo — susurró— como siempre he estado.  —Einar — la chica le miró triste por el rechazo, abrazándose a sí misma en busca de consuelo.  —Me mentiste — se dirigió a ella, con la mirada perdida en algún punto entre sus manos y el suelo.    — Confíe en ti, te revele quien era realmente, confiándote mi más grande secreto y tú solo seguiste escondiendo quién eras. — Una punzada muy fuerte atravesó el corazón de Adara, sentía que su pesadilla se repetía.   Einar se puso de pie tomando distancia de ambos,  Dreamlike  miró las ansiadas joyas que estaban en su mano y luego a su hijo. Al fin tenía su victoria, pero esta estaba manchada con un sabor amargo.  —Deje que mi ambición me consumiese, apartándote de mí sin darme cuenta. — habló con pesar. — lo siento hijo mío. — cerró su puño suspirando, un nuevo movimiento de la tierra les paralizó, la peli azul miró al mayor buscando alguna respuesta. — Esto no debía suceder de esta manera. No fue así como lo predije, pero pronto comprenderás que era necesario.     Movió sus manos queriendo deshacer la oscuridad que rodeaba Pasítea Land, ya no había necesidad de mantener aquella oscuridad, con sus enemigos derrotados y con energía de las pesadillas más que suficiente, su objetivo estaba en sus manos. La alerta se encendió en el villano, moviendo nuevamente sus manos, al ver que la oscuridad no se evaporaba, su rostro reflejó preocupación al no poder despejar la falsa noche, por más intentos que hiciese; nada sucedió, todo seguía exactamente igual. Sumergido en una gran penumbra, una noche sin retorno.  Las sombras que antes cayeron por el ataque de Black Knight, aparecieron frente a ellos. Adoptando una forma totalmente distinta, abandonaron esa nebulosa forma incorpórea, se materializaron con un par de ojos carmesí, dignos de la peor psicosis, sobresaliendo de una cabeza alquitranada purulenta, sobre cuerpos que parecían humanos deformados con pieles desgarradas irregulares, extendieron un par de extremidades con huesos carcomidos por oxidación y carne deshilachada colgando en putrefacción.  —¡Desaparezcan! — Ordenó  Dreamlike, poniéndose de pie muy molesto.  —Ya no eres nuestro jefe. — habló la criatura con un tono gutural, la sorpresa se instaló en el rostro del más alto, sus creaciones se volvían contra él.   — Nos alimentamos con todas las pesadillas que poseen las personas en esta ciudad, ahora somos algo más que simples sombras de emociones humanas, ahora somos Nigth Terror dignos sucesores de los Abulias.    Uno de los Terror levantó su mano, afilando sus garras en las puntas de los huesos con intenciones de a****r al joven castaño, que seguía sin fuerzas en el suelo, totalmente paralizado por el miedo, eso no se veía como nada que hubiesen enfrentado antes, y él no se encontraba en la mejor situación mental para seguir peleando, por eso sus piernas simplemente se negaron a responder, aun con la vista de la garra bajando a gran velocidad hacia su persona.  — ¡Einar! — grito la chica horrorizada, viendo como sangre volaba por todas partes, seguido de las risas de los Nigth Terror.  — ¡Papá! — se escuchó una segunda exclamación, esta vez por parte del joven que abandonaba de su estupor.  Su padre se había abalanzado frente a él, cubriéndolo con su cuerpo en el último momento, ahora el hombre yacía en el suelo apenas con vida. Aquellos seres de oscuridad, desestimando a los ahí presentes, se marcharon entre carcajadas disfrutando del dolor de los jóvenes, luego regresarían a devorarlos, cuando la desesperanza llegara a su punto máximo,  por el momento querían seguir devorando la mente de las personas con sus pesadillas.  —Padre.  Einar se colocó a un lado de su padre, tratando inútilmente de parar con las manos la sangre que salía sin control de las heridas, esparciéndose por todo el piso.  —Einar lo siento — hablaba despacio sintiendo como el último sueño llegaba lentamente— Te aparte de mí, buscar mi tonta ambición sin control fue mi pecado. No tengo derecho, pero te pido que entiendas, esto no era solo por mi sino por ti, cuando tu madre desapareció y todos la dieron por muerta, supe que la única opción para traerla de vuelta con nosotros, era conseguir gemas de los sueños, que aun brillasen con pureza — abrió su mano usando sus últimas fuerzas para entregarle los objetos a su hijo— Lamento imponerte esta carga, pero tendrás que reparar mi error, de verdad lo lamento.  — ¡No padre, no puedes irte, no puedes dejarme solo! No, no — sollozaba el castaño, tomando la mano de su padre y acercándola a él. — Aún puedes regresar, tratar de corregir todo, podemos ser una familia, una de verdad.    Einar rogaba por más fuerzas para el cuerpo de su padre, mientras sentía como el calor escapaba de este. Era consiente de todo el mal ocasionado por su padre, del peligro al que ahora los sometía. Sin embargo, él era su padre, lo había llevado a su primer día de escuela, convenció a su madre cuando quiso jugar al voleibol y esta se negaba por temor a que dañase sus manos, ¡Demonios! No importaba cuanto decía odiarlo, él lo amaba, con todas las risas, lágrimas y gritos que acompañaban una relación padre e hijo, con todos sus altos y bajos que pudieron haber existido durante sus vidas. Él nunca dejaría de ser su padre.  —Cuídalo — dijo dirigiéndose a Adara, quien se encontraba observándolos con cierta distancia, enjuagando sus lágrimas que escapaban sin control.  —Einar, sé que ahora mismo me odias — habló finalmente la joven. Apresurándose a abrazar suavemente a Einar por detrás, temía que este se fuese antes de poder hablar— pero no podemos dejar que esto sea en vano, tu padre nos entregó una oportunidad, por eso aun si luego no deseas verme, por favor lucha junto a mí en este momento.  Einar se soltó de los brazos de la joven, suspirando contemplo ambas gemas en su mano, ella tenía razón.  No podía dejar que su padre se sacrificara en vano, y ellos eran mejor como dúo.   —Los haremos pagar — susurro el castaño, tomando su anillo y entregando el prendedor a la chica.    Sin mediar más palabras, ambos se transformaron en los héroes de Pasítea Land, listos para la difícil tarea que se avecinaba.  Black dedicó una última mirada al cuerpo de su padre, que le despidió con una pequeña mueca que asemejaba una sonrisa tenuemente dibujada sobre su rostro. No quería que su hijo lo viese morir como su madre, aun si este no podía recordarlo, solo su fuerza de voluntad lo mantenía vivo en ese momento.    Los héroes se marcharon dejando al hombre totalmente a solas, el traje de  Dreamlike  desapareció en aquel momento, dejando ver a una pequeña Tiefling  de cabellos rosa y piel ceniza que le miraba con lágrimas.  —Lo siento Oberón, debí luchar por detenerte antes. — la vocecita baja de su criatura sonó con la dulzura que esta siempre le había profesado, aun ahogada en lágrimas su amor seguía brillando   —No te preocupes mi querida amiga, sé que esto es mi culpa. Mis sentimientos ante la pérdida de mi querida Nix te afectaron a ti también, en esa última lucha ambos terminamos cayendo al abismo, tú no podías evitar hacer lo que tu naturaleza te obligaba luego de aquello — la tos lo ataco repentinamente, obligándolo a escupir la sangre que se acumulaba en su garganta.  —Yo debí pelear contra esa energía negativa, que causaban tus sentimientos. ¡Yo era tu guardiana! — el sujetador de corbata con su gema del sueño corrupta comenzó a desaparecer y con él aquella pequeña criatura de cabellos rosa.  —Hasta pronto mi querida amiga — se despidió con pesadez, cerrando sus ojos para entregarse a aquel sueño eterno.    —Hasta pronto mi amado Oberón — despidió la Tiefiling entre lágrimas, besando la frente de su amado soñador, para luego desaparecer por completo entre amargos sollozos.   
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