Black Knight corría por delante, trataba de encontrar el camino que recorrió la noche en que descubrió el gran secreto de su padre. Su andar fue cortado por un par de criaturas diferentes a los enemigos normales. Estos no poseían un cuerpo fijo o eran personas poseídas por sus peores sueños, las criaturas frente a los héroes simplemente eran una sombra que cambiaba de forma retorciéndose o alargándose.
— ¡Black cuidado! — gritó Royal Red que apenas escapaba al primer ataque de esos seres.
— ¿Qué es esto? — cuestionaba el caballero retrocediendo ante el golpe de la criatura.
—No lo sé, habrá que ir con cuidado. — La del traje rojo empezó a girar su látigo lanzándolo contra aquellos cuerpos espectrales.
Nada, la extensión del látigo les atravesó como si no hubiese un cuerpo frente a ellos. El castaño abrió sus ojos sorprendidos por lo sucedido ¿Cómo enfrentarían a tales enemigos? Si ellos no podían golpearles, pero las criaturas si podían agredirlos las oportunidades se reducían.
Black levantó su báculo dispuesto a probar la magia contra ellos, si eso funcionaba al menos haría una diferencia en su situación. Concentro su poder en una pequeña chispa que lanzo a la sombra más cercana, contrario al efecto esperado, la sombra no retrocedió, sino que se expandió más. El joven palideció bufando frustrado por lo sucedido, su magia sería inútil también. Un nuevo ataque por parte de aquellos cuerpos extraños comenzó, buscaban acercarse más a ellos a toda costa. Los jóvenes lo esquivaron, pero quedaron divididos en dos oficinas distintas. El caballero observo a su alrededor buscando al enemigo, nada parecía que esas criaturas se habían esfumado en el aire.
—Es mi oportunidad – susurró mientras buscaba a su compañera de lucha, sin lograr ubicarla por ningún lado. — No puedo perder más tiempo. — se quejó reanudando su camino, algo le preocupaba demasiado de todo aquello.
«¿Padre por qué haces esto?» Debatía Black Knight sin detenerse, necesitaba encontrar alguna explicación para el caos que su padre imponía sobre la ciudad.
El joven héroe llego frente a las ya conocidas puertas dobles, dedicando su último pensamiento a Adara, esperaba que hubiese encontrado algún lugar donde resguardarse.
«Haré todo lo que pueda por regresar contigo my princess» poso sus manos sobre las puertas de madera con sus manos temblando por la presión, no deseaba pelear con su padre; pero no podía permitir que continuase haciendo el mal.
Se sintió ridículo por aquel temblor de sus manos, era un héroe y debía comportarse como tal, no podía dejar que sus emociones se interpusieran ante el cumplimiento de su deber.
En otra parte del edificio Royal Red saltaba evitando los ataques que lanzaban las criaturas, sus ataques parecían esferas de energía oscura, que al estrellarse contra los objetos desaparecían destruyendo lo que tocaban, no estaba dispuesta a saber que más podrían hacer esas esferas.
— ¿Dónde estás Knight? — preguntaba al aire mientras se alejaba del enemigo.
La energía del aire comenzaba a sentirse cargada de algo negativo, que oprimía su pecho, de no ser por la protección de su gema del sueño, no estaba segura de haber podido soportar el ambiente sin caer ante el Despair.
— ¿Mi nueva creación te causa problemas Royal Red?, Yo los llamo Displacentes — Se escuchó de pronto desde las sombras – Acumule algunas de las emociones negativas de cada demonio infectado por mis pesadillas para crearlos. Claro solo pueden existir en la oscuridad ya que son la sombra de todas esas emociones, pero has visto cómo está todo afuera — rio la voz.
—No triunfaras, jamás lo harás mientras estemos aquí. — gruño la heroína de ojos azules.
— ¿Estas segura? Parece que tu compañero te ha abandonado.
—Estoy segura que el vendrá – habló, mientras esquivaba otro ataque de un displacente que casi le toma por sorpresa.
—Así que aun prestabas atención a la batalla — estaba claro el objetivo de su enemigo, tratar de distraerla de la lucha, así sus criaturas podrían hacer lo suyo.
— ¿Por qué haces esto? — inquirió ella ocultándose tras un escritorio, necesitaba ganar tiempo para pensar en algo que le ayudase a cambiar el juego. — ¿Poder? ¿Destrucción?
—Sin duda eres una ingenua Royal Red. Hay razones mucho más importantes que solo un poco de poder.
— ¿Entonces qué? — una breve pausa surgió antes que aquella voz respondiese.
—Jamás lo entenderías. — finalizó fríamente.
Al parecer, aquella pausa solo le había servido para que una de sus criaturas se acercase sigilosamente a Royal Red asestando el ataque final sin problema alguno. La joven no pudo reaccionar A tiempo recibiendo el golpe, desvaneciéndose entre visiones de sus peores pesadillas.
— ¡Adara! — gritó el hada perdiendo todo su poder.
Réel que dependía de la esperanza y sueños de Adara, quedo totalmente sellada dentro del prendedor sin fuerza para ayudarla.