Royal Red llegó poco después de Black Knight a la torre del observatorio astronómico, no estaba segura de como reaccionaria este, desde su negativa no le había visto. Al menos no, como su compañera de lucha contra el crimen.
Los recuerdos invadieron su mente ante el paisaje lejano de Pasítea Land, todo relucía como el primer día. Fue en esta torre donde ella y Black Knight se habían conocido hace unos años atrás, también en esta torre que se erguía imponente, Black empezó a coquetear con ella un año después de conocerse. Su corazón ya pertenecía a Einer en ese momento, por lo que no dudó desde un inicio en hacérselo saber, el caballero solo había sonreído comprensivo, prometiendo solemnemente siempre ser su caballero, el protector de la reina. La amaría y defendería incondicionalmente aun si ella decidía irse con otro, recordaba muy bien lo loco que eso le parecía y el sin fin de veces que rechazo a Black luego de eso.
Royal suspiro dándose cuenta de cómo habían cambiado las cosas desde entonces, ahora conocía muy bien la identidad tras la máscara negra, ya nada sería como antes eso ni dudarlo. Royal se acercó al héroe del traje n***o que contemplaba el paisaje sin poner atención a su alrededor
«¿Cómo debería tratarlo ahora?» Se cuestionó mordiendo su labio inferior.
Contrario a lo que cualquiera pensaría, saber su identidad le complicaría tener una idea clara de cómo actuar con su compañero. No podía permitirse ser muy afectuosa con Black, esto podría confundirlo o peor exponerla, por otra parte, sentía que no podía actuar de la misma manera con el héroe, ahora que solo veía a su querido Einer en él, todo era confuso.
—Black – llamó tomando valor, nada ganaría de hacer un drama adolescente.
El aludido volteo con una pequeña sonrisa en sus labios.
—Buenos días Red – saludó en tono seco, el corazón de la chica se encogió ante el tono.
Se repitió a si misma que aquellas palabras no se dirigían a Adara si no a su otra identidad, que Einar solo veía a Royal frente a él.
— ¿Qué haces aquí? — Royal fingió desconcierto por la presencia ajena – usualmente estoy sola en estas rondas matutinas.
—Solo quería advertirte― Inició el joven sin dirigirle la mirada ― hace unas noches descubrí la identidad de nuestro enemigo. Creí que había frustrado todos sus planes — se pauso tomando aire, la explicación no sería nada fácil a partir de este punto– Me temo que esto no fue así, mis acciones solo lograron enfurecerlo más.
El silencio se hizo entre ambos, en el interior del joven se debatía aun el rebelarle el nombre de Oberón. No tenía otra opción si quería terminar con todos los problemas que este creaba, pero para bien o para mal el seguía siendo su padre. No era nada fácil entregarlo pese a la brecha creada ente ambos por las ausencias del mayor, el aun sentía el cariño propio que un hijo profesa por su padre.
Concluyó que debería rebelarlo aun con un nudo formándose en su estómago, era por el bien mayor.
—Oberón Iquelo, es el creador de todos aquellos villanos a los que nos enfrentamos. — los ojos azules se abrieron a mas no poder.
No podía creerlo, tenía sentido con las palabras de Einar sobre su padre haciendo cosas atroces, pero jamás paso por su mente, que se refería a que el fuese el director de las pesadillas responsables de convertir a la gente en demonios.
Black Knigth le dio la espalda escondiendo su pena, ella le observo quería correr a abrazarle y decirle que todo tendría solución, tuvo que recurrir a su voluntad para no hacerlo, recordándose de nuevo que era la heroína Royal Red y no Adara, mantener su secreto era importante.
—Ahora que sabemos quién es deberíamos ir por el – hablo finalmente la peli negra.
—Yo no puedo, debo irme lejos, solo deseaba advertirte. Que no te encuentre con la guardia baja.
Entonces una nueva problemática surgió en la despistada Adara, le era difícil asimilar el hecho de Einar y Black Knight siendo uno mismo, pero era evidente que, si el joven se marchaba, el héroe también lo aria. Ya no tendría más un compañero de lucha, sería solamente ella contra Dreamlike, al darse cuenta de ese detalle, un dolor en su pecho la asfixio sin piedad.
—Lo siento mucho, ojalá pueda hacerlo sola su majestad – se despidió el caballero, girándose salto al horizonte, desapareciendo de la visión de la monarca.
Ella se dejó caer pesadamente sobre aquella dura superficie, comenzando a llorar sin control, aunque era feliz por tener a Einar en su vida, ahora perdería a su compañero de armas no creía poder continuar su lucha sin él.
Por su lado Einar caminaba por las calles desoladas cercanas a su hogar, el mirar a aquel amor no correspondido aun le hacía sentir mal, trataba de despejar su mente de todo, antes de entrar a la prisión que era su habitación, dando pequeños saltos jugaba con las rayas de la hacera, hasta que el sonido de un auto frenando repentinamente le hizo levantar la vista.
En la calle, justo a su lado ahora se encontraba la limusina que ocasionalmente usaba su padre, era seguida por un auto n***o vehículo de los guardaespaldas. Ambos autos alineados pararon su andar, helando la sangre del joven. La puerta de la limusina fue abierta por el chofer que ni se molestaba en verlo.
—Una sola orden – se escuchó la voz fría de Oberón – No puedes obedecer ni una sola orden. — el empresario bajaba con calma, fulminando con la mirada a su hijo.
El instinto del menor le indicaba correr, pero sus posibles rutas de escape fueron cortadas por cuatro hombres corpulentos vestidos con trajes negros.
—No sé cómo escapaste de tu habitación, tampoco me interesa saberlo – sentenciaba – te vas ahora mismo a ese internado.
Inmediatamente los hombres le sujetaron haciéndole entrar al auto n***o, por más que forcejeaba era totalmente inútil, como Black Knight el fácilmente podría soltarse, siendo solamente Einar jamás podría hacer nada, darse cuenta de esto le hacía hervir la sangre.
«Adara, lo siento» fue el último pensamiento que lo acompaño antes de que el auto arrancase llevándolo al aeropuerto.