XIII

1305 Palabras
Bajó del auto resignado, contemplo el complejo que conformaba aquel aeropuerto, cada paso era dado con la mayor lentitud posible, rogando por algo que le impidiese subir al avión que sellaría su destino.  Dos de los hombres que le vigilaban. se alejaron del resto para realizar el papeleo pertinente, mientras otro se dirigió a asegurar el equipaje. «Es mi oportunidad» los ojos del chico brillaron con malicia, comenzaba a idear un plan.  —Disculpa, necesito ir al baño — se dirigió al último hombre que estaba a su lado, el mayor lo miro dudando de aquella petición. — No querrás que el hijo de Oberón  Iquelo  ensucie sus pantalones ¿verdad? Solo imagina el escándalo que eso armaría y lo “feliz” que mi padre estaría al leerlo en los panfletos.    El gorila considero sus opciones, no quería a un Oberón molesto respirando sobre su nuca, en especial por un accidente que podría haberse evitado  —Bien, pero te acompañare. — no contaba con esa respuesta, debía inventar algo para alejarse de él.  —Puedo ir solo, no necesito ayuda o ¿Es que eres un pervertido? – habló en tono burlón, más similar a su alter ego que al propio. Una mueca de descompostura se instaló en el rostro del guardaespaldas.  No era el primer rodeo del gorila, podía ver las sombrías intenciones del joven.  —Su padre nos dio órdenes de vigilarlo — indicó recomponiéndose, no lo dejaría ganar esta partida tan fácilmente.  — ¡No me engañas! seguro deseas asomarte por la puerta y observarme ¿quién sabe que más desees hacer? – ni el mismo creía lo que decía, pero estaba demasiado desesperado para retroceder en ese momento.    Tal como su plan improvisado dictaba, la escena comenzaba a llamar la atención de la gente. Los guardaespaldas de su padre estaban entrenados, para mantener los perfiles familiares lo más bajo posible, Einar esperaba eso jugase a su favor.    —No es así – afirmó el hombre ya nervioso por las miradas indiscretas, no podía permitir que el escándalo pasara a mayores.  —Entonces déjame ir solo o comenzare a gritar ¿A quién crees que le creerían más? — sonrió ladino.  El guardaespaldas miro a su alrededor, percatándose como realmente comenzaban a llamar la atención de más gente, si todo terminaba en un escándalo sería malo para él.  —Está bien pero solo tienes 5 minutos. — accedió el guardia, liberando la tensión del ambiente.  Einar no espero más, comenzó a correr hacia e baño, por suerte se encontraba completamente solo, la oportunidad perfecta, activo su transformación, escapando por una ventana abierta.    Adara había regresado a su habitación recostándose en su cama, no dejaba de pensar en Black Knight siendo tan frio con ella, en el pasado jamás imagino el extrañar tanto aquellas insinuaciones románticas de su compañero. Por otro lado, realmente no dejo de coquetear con ella, Black era Einar y Einar se mostraba receptivo con ella, podría decir que su afecto había tomado otro tinte, no era culpa del chico no saber que Royal red y Adara eran la misma persona. Sacudió su cabeza con los pensamientos revueltos, la problemática comenzaba a darle jaqueca.    — ¿Por qué tiene que pasarme esto a mí? — se quejó.  —Tranquila Adara, no debes desesperarte, ahora tenemos que prepararnos para la lucha – hablo Réel preocupada por todos los datos obtenidos ese día.  —Lo se Réel, pero sin Black— el mirar de Adara se oscureció – ¿Cómo lo hare sin él?  — ¿Que veo por aquí? ¿Alguien extrañándome? — sonó otra voz divertida, en la habitación.  — ¿Black? — la chica lo miraba incrédula, frotando sus ojos para asegurarse que no fuese un sueño— ¿Pero cómo t-tu? ¿No debías estar en el aeropuerto? — decía asustada.  —My princess – sonrió subiendo a gatas en la cama junto a Adara, acercándose lentamente hasta quedar cara a cara con ella. — Ahora soy como un caballero sin rey al cual servir o castillo al cual regresar — Adara miraba fijamente con las mejillas sonrosadas, apenas respirando por la cercanía — Por casualidad ¿Le interesaría a la princesa de este bosque encantado, el servicio de un caballero?— Finalizó Black tratando de inspirar la mayor ternura posible, rezando por que la respuesta fuese un sí, al momento de escapar no ideo muy bien donde se quedaría y si Adara lo echaba se temía el tener que dormir en las calles, retiró el casco de su armadura colocándolo a un lado de la cama.     — ¿Eh? Tú, Y-yo bueno, no sé si pueda contratar tus servicios ahora. Seguro son costosos — rio nerviosa acariciando los cabellos del otro.     Aprovechando la posición en que se encontraba, él joven se recostó lentamente sobre las piernas de la chica, cerrando los ojos complacidos.  —Entonces tendré que ser un caballero errante en adelante, hay pobre de mí – sonrió dejándose consentir por aquellas manos que jugaban en su cabello.  — ¿No tendrías que partir al internado? — inquirió sin dejar de enredar sus dedos entre los mechones rizados de Einar.  — ¿No deberías estar haciéndome un pastel? — rio recordando la promesa de la joven, la aludida salto en su lugar, lo había olvidado por completo — Ya no importa – respondió el del traje n***o. — decidí renunciar a los Iquelo, era un apellido demasiado pomposo para mí — detuvo su monologo, tragando con fuerza — ¿Serias capas de aceptar a alguien sin renombre alguno? — sus palabras tomaron por sorpresa a la joven que no comprendía.  Adara no se había fijado en Einar, solo por su apellido, ella se fijó en el por tantas otras cosas, como la amabilidad con que siempre le hablaba, aun cuando ella solo decía estupideces o frases incompletas, también estaba esa sonrisa que siempre ponía aun en malos días, el que siempre apoyase a Agust aun cuando los demás creían que sus ideas no eran buenas.  —Claro que sí, eso sin dudarlo ni un segundo. —Deslizo su mano hasta la mejilla de este acariciándola con mucha ternura – ¿Pero cómo renunciaras a los Iquelo?  Adara estaba intrigada por decir lo menos, no podía imaginar cómo sería posible el renunciar a un nombre familiar, menos a uno con tanto renombre como Iquelo.  —Solo decidí que era tiempo de dejarlo atrás, no regresare jamás con mi padre y sus mentiras – afirmó, girándose a un lado sin levantarse, atrapando la cintura de la chica entre sus brazos.  Desde el punto de vista de la joven, eso no era tan simple como el contrario lo mostraba, seguramente Oberón no lo dejaría así.   —Tu padre te buscará, se ve que no acepta un no por respuesta. — la joven se movió soltándose del agarre, empujando con suavidad al contrario para indicarle que hiciese espacio. El chico obedeció abriéndole campo a su lado para recostarse juntos.  —Lo se tendré que esconderme, no quiero pensar en ello ahora – suspiró comenzando a dormirse.  — ¡Espera! no puedes quedarte dormido así en mi habitación — advirtió su amada. — ¡Menos con esas pintas de héroe!    La transformación de Black Knight  termino dejando solo a Einar, quien quedo profundamente dormido, sin prestar atención a las quejas de Adara. Se sentía tan tranquilo junto a ella como si todo lo demás fuera solo un mal sueño, hace mucho extrañaba esa sensación pacífica.    —No me refería solo a la transformación –susurró con un puchero— ¿Qué hare si mis padres entran? —sonrió dándose por vencida, prefiriendo gozar ante la visión del castaño dormitando, su rostro lucio aún más lindo dormido, sin poder evitarlo le robo un corto beso como pago por dejarle dormir ahí. 
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