Después de que Val se marchó a la escuela, Julia decidió que era un buen momento para subir a su habitación y darse un baño reparador. Había tenido una larga jornada y sentía que un poco de agua caliente le haría bien. Mientras el vapor comenzaba a llenar el baño, se permitió unos momentos para relajarse y pensar en todo lo que había ocurrido últimamente en su vida. Una vez que se sintió renovada y lista, se vistió y bajó las escaleras con la esperanza de que la señora que había contratado para ayudarla con Val llegara pronto. La mujer que se había seleccionado para ayudarla era de unos cuarenta y tantos años, con una apariencia que denotaba experiencia y calidez. Cuando finalmente llegó, Julia la recibió con una sonrisa, aliviada de contar con alguien que pudiera aliviar un poco su car

