Llegamos a nuestros departamentos y Azzael está sentado en el sillón, esperando con una mesita llena de sushi y una botella de champagne. —Felicidades por tu nueva sociedad —dice mientras destapa el champagne. —Amor, gracias. No debiste molestarte... pero muero de amor por lo que has hecho. —Y tengo una sorpresita —saca helado de piña y pone un poquito en cada copa—. Amo el champagne con helado de piña. Se acerca a mí con las copas servidas sensualmente. Sabe que es guapo y que acelera mi corazón cuando me mira así. Trago saliva y recibo la copa. Chocamos las copas. —Deseo que esta sociedad sea eterna y muy próspera. Lo harás muy bien. Tomamos un sorbo y me da un beso. Puedo saborear el helado de piña en sus labios y eso me da una idea erótica y sensual para esta noche. —¡Comamos! —

