Estando el el granero puedo sentir el deseo de Azzael y bromeo... —¿Te gustó? —le pregunto, y puedo ver el deseo ardiendo en sus ojos mientras caigo sobre el heno. —Me encantó —responde con voz ronca, y siento su mano en mi cintura presionándome fuerte contra su cuerpo. Está completamente excitado. Me sienta sobre el heno mientras me besa con desesperación. Yo desabrocho su pantalón y él entra en mí con movimientos rápidos y bruscos. —Te deseo, Agatha… He estado pensando en esto desde que te vi cortar leña… —le susurro al oído—. Te veías tan sexy… Sonríe mientras sigue con su labor, tomándome de las caderas y presionándome contra él para entrar aún más profundo, mientras me besa el cuello. No puedo evitar gemir y él pone una mano sobre mi boca. —Nos escucharán… —susurra con una son

