Ya amaneció y la verdad es que no quiero salir de mi cama, me siento tan agotada con todo lo que paso anoche, hasta hace 4 días atrás era una simple estudiante de administración, y ahora resulto ser el eterno amor de un caído y su hermana, la primera mujer del paraíso me quiere muerta, y tengo un nombre celestial, me tapo hasta la cabeza y grito contra la almohada…
¡¡¡ME ESTOY VOLVIENDO LOCAA!!!
Me levanto y reviso mis piernas, están rasguñadas, aun me duele un poco y tomo un algodón con alcohol y las empiezo a curar.
Mientras escucho mi nombre una y otra vez en mi cabeza Haniel, ¿cómo es que un nombre puede mover tantas cosas en mi interior?
Termino de curarme y me visto para limpiar mi departamento, ahora tomo los pedazos de vidrio con cuidado, no quiero volver a cortarme. Estoy tan agotada sicológicamente, siento que no me puedo el cuerpo, pero debo seguir, pongo música de Adele y empiezo a limpiar. Debajo de la mesa veo algo que brilla, es una especie de anillo y lo tomó, pero al tocarlo me inunda una sensación de terror, mi corazón late más rápido y creo que estoy al borde de un ataque de pánico, lo dejo ahí y me voy a la cocina, tomo un vaso de agua, mi corazón late muy fuerte, no me puedo sacar la sensación de mi pecho, respiro profundo y me siento a mirar por la ventana hacia el parque que está a la vuelta.
Veo gente hacer deporte, personas paseando perros, niños jugando, quiero salir a tomar aire, pero tengo miedo, así que decido llamar a la Srta. Anna, ella puede venir a acompañarme.
Pasa una hora y tocan el timbre, abro y es ella, y me mira espantada,
— ¿Qué te pasó Agatha, qué pasó acá? — La miro y respondo…
— De todo. — empiezo a contarle todo lo que pasó desde anoche, mi encuentro terrorífico con el incubo, la pelea con Azzael y me interrumpe
— Así se llama? — yo sonrió
— Sí y eso no es todo, tomo su mano y le digo... vino Muriel y preguntó por usted. — Ella inmediatamente levanta su mirada y puedo ver sus ojos llenos de lágrimas.
— ¿Qué dijo? — Suspiro y le cuento que me pregunto por ella, si seguía tan hermosa como siempre, yo le respondí que aún lo extraña, y él me dice que lo hizo para salvarle la vida, en ese momento Azzael lo enfrentó y le dijo que él no haría eso, que lucharía y se fueron otra vez al infierno discutiendo porque Lilith estaba hablando con Lucifer, también me dijo que pasó en nuestra vida premortal, y mi nombre celestial, la miro y le digo es Haniel, ese era mi nombre en los cielos.
Ella sonríe y una lágrima corre por su mejilla.
— Yo también tengo mi nombre celestial, me lo dijo Muriel, me llamo Semyel y lo encuentro hermoso, sobre todo cuando él lo decía. Si lo vuelves a ver dile que estoy dispuesta a morir con tal de verlo una vez más.
— Yo le diré, o le diré a Azzael cuando venga, si es que vuelve — suelto un suspiro, ella toma mi mano y me mira con cariño.
— Volverá, Muriel siempre hablaba de sus hermanos y decía que había varios que hasta Lucifer les cuesta mantener a raya, quizás Azzael es uno de ellos, jajaja. — Me logra sacar una sonrisa y me ayuda a limpiar, cuando ve el anillo botado en el piso.
— ¿Qué es eso?
— No lo toques, creo que es del incubo que vino anoche.
— Tómalo sin tocarlo con una caja de metal y lo tapas, cualquier cosa que provenga del invierno atraerá más seres siniestros — así fue que entre las dos lo guardamos en un joyero metálico que tenía.
— Déjalo guardado hasta que se lo puedas entregar a Azzael, si es que vuelve.
Terminamos de limpiar y me invitó a comprar víveres, me vestí y fui con ella.
Llegamos al Supermercado y aproveché de comprar helado y golosinas, cuando me pasan cosas graves o importantes, tengo ataques de ansiedad y necesito comer cosas dulces.
Pagué y la embarque en un Uber que llamó, la despedí y yo subí a mi departamento.
Cuanto entre había un ambiente frío y sentí miedo, pensé que el anillo había llamado a algún ser, pero escucho mi nombre…
— Agatha no temas, soy yo.
Mi corazón empieza a latir fuerte suelto las bolsas al piso.
— Por favor déjame verte.
Las luces se apagan y él aparece, Ahí está, de pie frente a mi nuevamente, yo no me puedo mover se acerca lentamente a mí y empiezo a temblar, pero no de miedo, de pasión, ganas de comérmelo a besos, llega tan cerca que puedo sentir su perfume y su respiración, pero yo aún estoy congelada, no puedo moverme, toma mi barbilla con su mano y sonríe
— … Hola… — yo balbuceando le respondo, Hola, sonríe porque apenas sale mi voz, se acerca más casi rozando mis labios.
— Te extrañé
Me besa, sus besos son apasionados, toma mi cintura y me lleva hacia él, bruscamente, puedo sentir su cuerpo junto al mío, me lleva hasta la pared, y su mano baja por mi cintura hasta mi pierna, y la sube hasta la altura de su cadera, puedo sentir su m*****o creciendo dentro de ese pantalón que usa, estoy inmóvil pero excitada al máximo y me atrevo a tocarlo, bajo mi mano por su pantalón para tocarlo, es tan hermoso y varonil, es perfecto, su piel es tan fría y yo estoy ardiendo por dentro, empieza a besarme el cuello y me toma en brazos contra la pared, mis piernas se arquean alrededor de su pelvis, me quita la camisa, los botones vuelan por todos lados, está tan hambriento de mi, como yo de él. Sigue besándome hasta llegar a mis pechos donde arranca mi brasier sin ningún problema, logro soltar su m*****o del pantalón y él sube mi falda y con una maniobra de un genio corre mi ropa interior y me penetra con tan brutalidad que logro soltar un grito de placer, empieza su labor, me embiste contra la pared una y otra y otra vez, me siento tan pequeña en sus brazos, me besa, me acaricia, desesperado por mis gemidos, empieza a susurrar…
— Agatha no sabes cómo he esperado este momento, por tantos años, te deseo tanto — con cada palabra un gemido y una embestida fuerte, siento que explotaré de placer, solo me abrazo a él y dejo que haga lo que quiera conmigo, siento que viene, ese estallido de placer, se acerca con cada movimiento de su cadera contra mí, lo siento tan dentro mío, cada vez más y no puedo contenerme, acabo con un gemido y apretando mis piernas alrededor de sus caderas como impidiendo que se salga de mí, Solo siento latir mi interior a mil por hora, no quiero que termine, quiero que esto siga a diario, todo el día si es posible, me suelta, y trato de mantener mis piernas firmes en el piso, pero no lo logro, tiemblan como si fueran de jalea y ni fuerzas tienen, él sonríe traviesamente.
— ¿Te ayudo? — yo lo miro sonriendo con mis mejillas sonrojadas.
— Tú qué crees — me toma entre sus brazos y me lleva al sillón, se levanta y me inunda el miedo.
— No te vayas por favor — me mira con una sonrisa que derretiría el ártico.
— Tranquila, no iré a ningún lado, estaré contigo toda la noche — Me lanza una mirada malévola y traviesa. Yo abro los ojos y no puedo evitar sonrojarme y pensar, "creo que mañana no podré sentarme" y se me escapa una sonrisa, él me mira con esos hermosos ojos azules.
— No yo creo que no… — Me impresiono, ¿puede escuchar mis pensamientos?¡Que vergüenzaaaa!.
— ¡Puedes saber que estoy pensando? me refiero, ¿es algún poder que tienes? — sonríe.
— No, pero no es muy difícil imaginarlo. — Se dirige hacia la puerta y recoge mis bolsas, las revisa.
— mmmm a ver que tenemos, helado, chocolate, frituras, Nutella, jajaja ¿estás pasando por un período de ansiedad?
— ¿Cómo lo sabes?...
— Agatha te conozco de bebé, que no me hubieras visto no quiere decir que no estuve ahí. Siempre mirándote y protegiéndote, hasta que estuvieras lista. — en un momento recordé el anillo.
— En el primer cajón del mueble hay una caja de metal, ¿me la puedes traer? — él se dirige al mueble, no puedo evitar mirar lo hermoso y perfecto que es, sus piernas tonificadas, su espalda ancha, su pelo ondulado sus brazos firmes y fuertes, mi cuerpo sobre reacciona cuando lo miro, mis hormonas hacen fiesta, es tan bello. Feliz me convertiría en su esclava s****l. Se gira y viene hacia mí, y no puedo sacar mis ojos de su entre pierna, esa que me ha hecho gritar de placer. Se sienta a mi lado, me entrega esa caja
— ¿Qué es? — Yo la abro.
— Estaba debajo de la mesa, Anna me dijo que la guardara en una caja hasta que te la pudiera pasar, porque las cosas que venían del infierno atraían a criatura del infierno, yo a la única criatura que quiero en mi departamento es a ti. — el sonríe.
— Tranquila seré la única criatura que tendrás en tu departamento por mucho tiempo. — Toma el anillo y saca su daga, lo coloca en su palma y con su daga lo toca y al contacto se transforma en polvo, él se levanta y abre la ventana y lo tira por el balcón.
Quedé impresionada con su daga.
— Wow
— Éste es el poder de mi daga puede desaparecer todo lo que provenga del infierno, excepto a mis hermanos claro está, ya que ellos también provienen del cielo.
— Y tu hermana, ¿ella no es humana?
— No, ella fue expulsada del paraíso, antes que Adán y Eva cayeran. Así que ella no alcanzo a conocer el estado carnal. Es muy autoritaria, al único que respeta es a Lucifer, solo porque es nuestro hermano mayor. -
Él se acerca y se sienta a mi lado, me atrae sobre su regazo y me empieza a acariciar con tanta delicadeza que me derrito, me acurruco en su pecho, por un momento no quiero pensar en nada, solo sentirlo.