Varias horas después Elizabeth, Augusto junto con los dos hombres que contrataron, se encontraban afuera de la casa donde Andrew y Odette vivían. Eran aproximadamente las 23 horas, un horario perfecto para actuar, porque había transcurrido bastante tiempo desde que las luces en la casa se habían apagado, lo que significaba que, el par de jóvenes ya dormían. —Muy bien, aquí están las llaves de la casa. Por nada del mundo lastimen al indigente, solamente golpearán y lastimarán a mi hija. Aunque tampoco se pasen de la raya, no quiero que la dejen medio muerta, simplemente háganla sangrar y dejen bastante evidencia de abuso s****l ¿Entendido? Ya les pagué por adelantado, espero y hagan bien su trabajo —Explica la mujer al par de hombres que, sin nada que agregar, asintieron con sus cabezas a

