Cierro los ojos para descansar un poco, me siento agotada y bastante. Inuyasha solo me sonríe de manera burlona, lo que hace que quiera romperle cada diente que tiene en esa provocadora boca que posee. —¿Me dejas dormir?—pregunto ignorando la discusión estúpida que mantienen Rin y Sesshomaru sobre quien es más diva. Kagura permanece en silencio y creo que es lo mejor que puede hacer. —No te estoy molestando—en eso tiene razón, pero con solo mirarme como violador me da miedo de cerrar un ojo. —Deja de mirarme de esa manera—murmuro tomando un chocolate y adentrándolo a mi boca—uhmm—gimo gustosa al sentir el cálido sabor de ese rico chocolate en mi boca. —Eso fue sexy—me sobresalto al sentir el aliento de Inuyasha en mi oreja. —Todo lo que hago es sexy—le respondo con una perezosa sonris

