—¿Te pasa algo?—pregunta Inuyasha bajando mis maletas. Yo no digo nada y tomo algunas subiéndolas a la casa. A ésta hora no hay nadie. —No—sigo subiendo y él entra en mi casa con la que más pesa. En la que traigo algunas cosas que compré y los regalos. —Te conozco, ¿qué tienes?—pregunta nuevamente. —Nada, por favor sal, tengo que arreglarme—su ceño se frunce. —¿Vas a salir?—asiento y camino a la cocina. Saco una botella de agua, la abro y le doy un trago. Siento como me refresco en segundos. —Si—él me mira y luego asiente. —Mañana volvemos a la empresa, te quiero temprano—miro extraña cuando se va. Inuyasha suele ser insistente. Verdad, tiene una cita para follar con Kikyo. Sonrío y subo, me baño y me coloco una ropa más cómoda. Lo bueno es que Sango no utiliza mi coche porque tiene

