—¿Qué?—pregunto incrédula ante sus palabras. —Lo que acabas de escuchar—me dice con una sonrisa arrogante. —Iré a trabajar y tú no harás nada para evitarlo—le digo desafiante. Sango nos mira detrás de un muro lo que me recuerda que él no sabe lo que ella hace. —Pruébame—lo miro y entorno los ojos. —Inuyasha, ¿cuál es el problema ahora?—pregunto comenzando a molestarme. —Que no voy a aguantar cómo un montón de babosos se comen con los ojos a mi novia. En cómo fantasean con ella y tienen erecciones y no dejemos que seguramente terminan en los baños masturbándose por ti—abro la boca y él se cruza de brazos. —¿Crees que no voy a ir por eso?—pregunto—aun no bailando si tienen una mente sucia pensarían lo mismo, ¿o crees que Naraku no lo pensó cuando me conoció como tu secretaría?—pregunto

