Narra Athalia. Estaba nerviosa. Me preocupaba que no pudiera verme lo realmente bonita como lo ameritaba la situación. Dios mío, era nuestra primera cita. Necesitaba impactar, ERA LA PRIMERA CITA, la que más determinaba la conexión, o no?...¡Ay! me estoy volviendo loca, apenas tengo puros trapos, ¿quién iba a pensar traerse glamurosas prendas de vestir a su trabajo de cocinera y maestra de inglés? Se me prendió un bombillo. El regalo de mamá. Inicio del flashback. —No es mucho ni tampoco lo mejor, pero lo hice para ti — sentada en el borde de mi cama me pasó un paquete envuelto, con un listón como moña de regalo. —Mamá, ¿qué es esto? No tenías que...— no me dejó hablar. —No digas nada y ábrelo. Eres mi hija y puedo hacerte los regalos que quiera, porque te lo mereces. A cado ra

