Narra Asher. —Esto de lavar los trates sí que no me agrada — emití secando lo que habíamos ensuciado. La cena lo había sido todo. No pensé que la fuéramos a pasar tan bien dentro de mi auto en la cochera. Que poco común, ¿no? Creo que lo que hablamos ahí dentro, quedará marcado para toda la vida en mí. Fue una conversación que cambiará nuestro diario vivir. —Pero solo fregamos dos boul, un plato llano, dos vasos y unos tenedores más un cuchillo —las hamburguesas las envolvimos en papel de aluminio, como en aquellos lugares de comida rápida callejera. Las mejores hamburguesas de mi vida. Reí. —No me lleves la contraria, por favor — la cargué escuchándola tirar un grito quisquilloso, bellaco y travieso. Sobre la encimera la senté. —Que bullosa — le dije mirándola pasar sus

