DALIA Estaba aterrada por lo que estaba sucediéndome. Creo que de pronto, todo comenzó a pasarme factura. Me caía a pedazos de lo agotada que estaba por acoger la aprobación, sus exigencias y la mía, se volvían una peligrosa muerte para mí. Estancada, así me sentía, ningún paso que daba me hacía moverme realmente, nada parecía ser suficiente para salir de esta abrumadora existencia gris, y poco a poco, comencé a verme a mí misma y mi trabajo, como el final del camino. Había sido mi tiempo, ahora era el de otros, y por algún motivo, yo me había quedado atrás. ¿Realmente valía la pena seguir con todo esto? Mi pasión se volvía una condena, mis sueños una prisión, y mi motivación pendía del deseo de éxito. Cuando era más joven, escribía sin parar, letras se desbocaban románticas y hermosas

