36

1475 Palabras

JAN  Abrí con pereza los ojos. Lo primero que distinguí, fue la borrosidad blanca del techo y una intensa luz, tuve que volver a cerrarlos, al sentir las punzadas en mi cabeza. Quise moverme a la derecha, y acostarme de lado, pero tenía los músculos adoloridos, y no pude hacer más que quejarme. ¿Qué había pasado anoche? Solo recuerdo… «—Es tu madre… Es… tu madre…» —Mierda. —Pronuncie con la voz rota, y la resequedad atorada en la garganta. Tragué un poco de saliva, y finalmente, motivado por la sed, abrí los ojos. Y me di cuenta de dos cosas; no era mi techo, y la razón por la que había tanta luz es porque las cortinas estaban corridas. Yo dormía y despertaba en completa oscuridad, y solo con esos dos detalles, me vi confundido en una cama extraña y una habitación que no conocía.

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR