Enith se debatió entre la idea de si decírselo a Elio o confiar en Fátima en que guardaría el secreto, hasta que decidió guardarlo por el momento para ella misma, no creía que hubiera problemas por ello. Decidió disfrutar de su viernes trabajando al lado de su jefe. Al día siguiente por la mañana, Elio que se encontraba entrenando en el gimnasio cuando recibió un mensaje por parte de Deborah. — Elio buenos días, tengo toda la información respecto a lo del testamento de tu abuelo, podríamos vernos a la hora de la comida para entregarte el informe en persona —escribió Déborah. — Está bien —contestó Elio a los cinco minutos. Quedaron de verse en un restaurante de alta categoría en el centro de la ciudad, Elio sabía de antemano que el reporte del testamento de su abuelo era solo una exc

