Para Elio haber sabido que las cláusulas del testamento de su abuelo no aplicaban con él, le había quitado mil kilos de estrés, se sentía liberado de tener que enfrentarse legalmente con su primo Aquiles, al menos su matrimonio fallido con Andrea había resultado beneficioso de alguna manera, hasta cierto punto había valido la pena que le hayan roto el corazón años atrás. Aunque la vida comenzaba a sonreírle con Enith. — Entonces me pongo en contacto contigo en cuanto revise el testamento y tenga una defensa indestructible —dijo Déborah despidiéndose con un beso en la mejilla de Elio, éste solo sonrió por cortesía. — Estamos en contacto Déborah, me dará gusto tener esa defensa en mis manos cuanto antes —dijo Elio despidiéndose con cordialidad de la abogada. — Será un placer volverte a v

