Nunca pensé que mi vida se fuera a volver un drama digno de telenovela. Me quedé dormida eventualmente, después de llorar en silencio hasta que mi cabeza dolía por el esfuerzo, y mis ojos no podían permanecer abiertos por más tiempo. Mis emociones, se puede decir, eran confusas en el mejor de los casos. Al despertar me encuentro sola en la cama. Me estiro, intentando decidir si levantarme, algo que en algún momento tendré que hacer porque muero por ir al baño, o permanecer acurrucada entre las sabanas, meditando… o más bien rompiéndome la cabeza sobre el significado de todo. Ayer sentía que mi corazón se iba a detener en cualquier momento si seguía ese distanciamiento helado de Daniel. Hoy, lo sucedido con la esquelética, sus odiosas palabras… Dios, me golpearon feo. Y sé que no debe

