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Una Taza De Azúcar

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destinado
segunda oportunidad
arranged marriage
bxg
traición
mentiras
secretos
slice of life
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Descripción

Diego se plantea su vida al llegar a su nuevo apartamento, viajando al pasado mediante recuerdos que nos hacen revivir con él cada experiencia que lo llevó hasta la incómoda vida que tiene actualmente. Está casado con una mujer que no ama, pero que con su físico lo confunde a un nivel de hacerle olvidar que no es feliz, por momentos. En el nuevo edificio encontrará personas interesantes que le harán preguntarse, ¿Quiero llegar a anciano con esta vida? ¿Quiero mantener un matrimonio que no quiero? ¿Debo ser un buen padre? ¿Podré huir de mi pasado?

Cada vecino mediante sus aventuras le mostrará a Diego que tiene su vida en sus propias manos, pero nunca ha hecho nada con ella, hasta llegar al punto en el que querrá reiniciar todo, aunque esto signifique perder su empleo, su esposa, y hasta su excelente departamento, todo en la búsqueda de cumplir realmente sus sueños. Al final encuentra que tiene historias ajenas que no quiere vivir, y otras que no ha disfrutado en su propia piel. El camino estará lleno de tentaciones, problemas, secretos, y decisiones.

En esta historia viviremos las etapas que llevan a un Nuevo Adulto a sentir que su vida es especial, o que por el contrario lo encierran en la burbuja destructiva de pensar que no ha hecho ni logrado nada, paseando por temas personales, amorosos, y hasta profesionales.

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Capítulo 1 – Un nuevo vecindario
- “A esta ventana podríamos crearle un marco” “¿Diego, me estás escuchando?” “¡Diego!” - ¿Cómo no escucharla si no para de hablar? Hoy apenas logramos terminar de traer nuestras pertenencias, tuvimos que pagar un camión extra para la mudanza, un servicio un poco más costoso. Pero para Lara es lo mismo, ella sabe que ahora tengo un mejor puesto de trabajo, y que puedo permitirme pagar un poco más por la mudanza. El problema no es pagar, ni que ella no pare de hablar, el problema es que desde que nos casamos no me deja realmente elegir algo, por ejemplo, ahora vivimos en uno de los mejores edificios de la ciudad, fácilmente, si hacemos un ranking, éste edificio ocuparía el lugar número cinco (5) entre los diez (10) mejores. Yo era feliz en mi antiguo vecindario, ciertamente no era el mejor lugar, y, quizás, era demasiado peligroso como para criar niños, o bueno, eso fue lo que ella dijo, pero en mi mente, yo pensaba “Prácticamente nací en estas calles, no pueden ser nada peligrosas, por lo menos no para mí, así que tampoco para mi familia, incluyendo mis niños, pero, ¿Niños? ¿Quién ha hablado de niños?”, no teníamos ni un (1) mes de casados, y ya ella estaba sacudiendo todo, cambiando todo, moviendo todo. Decido responderle, - Si te escucho, Lara, te escucho. Y sí, colócale marco a la ventana, o lo que prefieras - Ella sigue revisando, - ¿Viste bien la cocina? Se ve como medio anticuada, deberíamos hacerle un par de modificaciones - Yo respondo por obligación, - Modifica lo que quieras, Lara. ¿Entonces, aún no nos mudamos? - Ella abre los brazos con orgullo, - Claro que sí, ya vivimos entre los grandes, solo vamos a hacer cambios menores - Yo advierto, una vez más, como lo he hecho casi todos los días, - Recuerda que el polvo de la construcción me hace daño, tendría que salir a cada momento - A ella le importa muy poco, y me lo deja muy claro, - Nada que signifique un gran sacrificio, solo sales, y ya - Lara y yo no somos el típico matrimonio que tiene una vida juntos, o se casaron por conveniencia, no. Yo la conocí en un bar, justo ese día yo acababa de terminar mi antigua relación, que sí fue de esas, muchos años juntos, flores, besos, tomarnos de la mano, lo que toda persona sueña, luego les hablaré de esa relación. El tema con Lara es que estaba hermosa, con un vestido azul marino que tapaba con exactitud solo lo justo, así que te volaba la mente. Ella comenzó a verme desde lejos, y cuando ya mi cabeza tenía un par de copas de más, decidí acercarme, en ese momento me percaté de que estaba acompañada, venía con un hombre muy elegante, vestía un traje gris impecable, así que fingí que me dirigía a la barra para pedir otra cerveza. En ese momento su compañero se levantó, y caminó hacia el baño, yo la miré de reojo, e inmediatamente ella me habló, - ¿Te gusto? - Yo me hice el sorprendido, - Eh, ¿Hablas conmigo? - Ella hablaba con tanta firmeza que era sexy de más, - Tenemos menos de cinco (5) minutos, antes de que él regrese, así que dejemos las tonterías. ¿Te gustó o no? - Recuerdo que la miré sorprendido, claro, - Si, me gustas - Y, entonces, esta súper chica sexy me retó, - Para yo saber si tú me gustas necesito dos (2) cosas, la primera es que vale la pena dejar a mi compañero por ti, el tiene pensado pedirme matrimonio al regresar, tendrías que pedírmelo tú antes que él. Lo segundo es que me gustan los hombres valientes, así que tendrías que seguirme al baño, y demostrarme lo mucho que te gusto. Si no estás dispuesto a hacer grandes cosas por una gran mujer como yo, por favor vete, y deja de mirarme de lejos como tonto - En ese momento realmente no entendí mucho si de verdad quería que yo le pidiera matrimonio, y menos entendía si me había invitado al baño. Solo la observé detenidamente a los ojos, pensando. Entonces, ella me quitó la mirada de encima, volteó hacia el baño, y me dio un ultimátum. - Ya viene para acá, tienes menos de diez (10) segundos, decide - Yo caí en la trampa que nos proporciona el sentimiento de no querer ser nunca un perdedor, y abrí mi gran bocota, - Vamos a casarnos, perfecto - Y la miré a los ojos. Ella sonrió un poco, tomó su bolso de mano, y comenzó a levantarse de la barra, en ese momento llegó su acompañante, y ella le dijo, - Voy al tocador, permiso – Seguido de una mirada rápida hacia mi tonta cara. La vi caminar hacia el baño, y pensaba “¿Sí quiere que vaya?”, no lo podía creer. Pero me decidí, pasé por la mesa en donde estaba bebiendo con mis amigos, dejé mi cerveza, y les dije, - “Voy al baño” – Fui directamente al baño de damas, me paré en la puerta, pero no me atreví a entrar, así que me sentí todo un perdedor, y entré al de caballeros, no podía simplemente regresarme. Al abrir la puerta del baño de caballeros, estaba ella parada justo al lado de la puerta, yo me quedé perplejo, inmediatamente ella comenzó a besarme, y yo la recosté sobre la pared, mientras la besaba ella comenzó a subir de a poco su vestido, y yo procedí a bajar mis manos, con la izquierda sostuve el vestido, y con la derecha me encargué de desnudarme de la cintura para abajo, noté que ella no llevaba panty, así que la miré de frente, como preguntando si quería que continuara, y ella me respondió bajando su mano derecha, y provocando ella misma la penetración, yo no lo podía creer, ¡Esto estaba sucediendo! En ese momento alguien entró al baño, y nosotros estábamos ahí parados, justo al lado de la puerta, pero era mi amigo, Richard, que al verme me hizo una seña inmediata de que no dejaría entrar a nadie, y se mantuvo en la puerta. Al terminar solo pude verla a los ojos, ella me dio un gran beso, y me dijo, - Tenemos que irnos, no quiero problemas afuera – Abrimos la puerta, le dije a Richard que tenía que irme, y el entendió, entró al baño y yo desvié mi camino en sentido contrario de la barra, en el camino Lara sostuvo mi mano, y nos fuimos sonriendo, ella gritaba cada par de minutos, - ¡Nos vamos a casar! – Y yo no podía hacer más que reír, todo esto era una gran locura. Fuimos a mi automóvil, le abrí la puerta, y le pregunté, - ¿En dónde vives? – A lo que ella me respondió, - No lo sé novio mío, aún no me llevas a nuestra casa – Era algo bastante extraño, pero Lara es realmente hermosa, así que no era que me molestaba mucho tener a una chica hermosa en mi carro pidiéndome ir a mi casa. La cuestión es que ese día fuimos a mi casa, yo tenía un apartamento en el mismo edificio en donde crecí, y vivía justo al lado de mis padres, ella no se fue al día siguiente, como es costumbre en este tipo de citas, apenas pasaron tres (3) días (De mucho sexo, eso sí), y de la nada ella me preguntó, - Amor, ¿Cuándo me darás mi anillo? ¿Cuándo elegiremos la fecha y el lugar de la boda? – Yo no supe que responderle, quería frenar esta locura, pero solo le dije, - Aún no he pensado en ello, bella – A lo que ella me respondió, - Ok, yo me encargo – Ese mismo viernes ya tenía una gran carpeta, y con ella en la mano me explicó todo, hasta el más pequeño detalle, el lugar de la boda, número de invitados, lugar en donde venden anillos, todo. La semana siguiente nos estábamos casando, en contra de los deseos de mis padres, de mis amigos, y hasta de mí mismo, así que nuestra boda fue algo extraña , su familia tampoco estaba muy feliz, pues, no me conocían, parecía que la única persona que disfrutaba la boda era ella. Ese día de la boda conoció a mi jefe, y el intentó coquetear un poco con ella, claro, es una mujer realmente hermosa, y eso fue suficiente para que a tan solo dos (2) meses después me ofrecieran un ascenso, sí, el ascenso que había perseguido durante años. No habían pasado seis (6) meses del ascenso cuando ya ella estaba hablando de mudarnos a un mejor lugar, tenía las cuentas, todo, y mi nuevo sueldo nos daba la opción de permitirnos un mejor lugar, además, ella tenía también un gran trabajo, es reportera, o algo parecido, aún no entiendo del todo lo que hace. Compramos un apartamento en uno de los mejores edificios de la ciudad, y la mudanza era bastante complicada, por el tema de las vías necesarias para hacer el viaje, no era muy lejos, pero sí se trataban de avenidas complejas e incomodas para un camión de mudanza. Al final esperamos un poco más de un (1) mes por respuesta de alguna de las empresas de mudanzas, pero ninguna nos aclaraba alguna solución, así que, Lara decidió contratar un servicio de mudanzas ejecutivo, en donde en vez de camiones utilizan camionetas de alta gama, te dan champagne para celebrar tu nuevo hogar, y no cargas ni un lápiz, todo lo llevan hasta tu nuevo inmueble, claro, esto gracias a que pagas diez (10) veces más de lo que pagarías a una empresa de mudanza tradicional. Y hoy estamos aquí, en nuestro nuevo hogar, ella feliz, revisando nuestras cajas, midiendo, y diseñando en su mente todos los cambios que desea hacerle a nuestra nueva adquisición, y yo, sentado encima de un par de cajas, observando esta maravillosa vista, y por alguna razón, extrañando mi viejo vecindario.

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