La puerta de la camioneta se abre, ignoro a mi padre y vuelvo a ver a Flack que ni cuenta me di cuando estaciono la camioneta y se bajó. Mi padre está en agonía riéndose y burlándose de un alma pobre e inocente como la mía, antes de que se arrepienta de lo que me ha dado me guardo la tarjeta y la chequera en los bolsillos de la chaqueta de mi padre que hace unos minutos me la puse. Acepto la mano de Flack para bajar y cierro la puerta de golpe, las carcajadas de mi padre son demasiado exasperantes. -Flack mátalo.- le ordeno. -Sería un honor cumplir sus órdenes pero no puedo hacerlo, su padre me ha pedido que ignore peticiones como esas.- asiento con agobio. Nunca puedo tener lo que quiero. Les dejo allí y camino hasta la casa, tengo una pereza terrible pero tengo que hacer el fuerte

