Conduzco por las calles de Londres que hasta el momento ya voy aprendiéndome, no quiero pensar en nada y el motor de esta supermoto me está ayudando a olvidar lo que unos minutos atrás escuche. Me duele solo el hecho de recordarlo, pero es algo que tengo que aceptar, tengo que aceptar el pasado que vuelve al presente y tengo que aceptar la realidad de lo que mi vida en verdad significa. No soy relevante en la vida de nadie, pero no importa, amándome a mi misma y cuidándome sola me basta para existir... Un Londres aún con vida me saluda y solo espero que esta ciudad me dé la tranquilidad que necesito. Sin querer acelero a todo lo que da la motocicleta sin importar que la policía pueda detenerme o sin importar los riesgos de conducir a excesiva velocidad y menos me importa hacerlo cuando

