Me muevo en la cama con pereza, abro los ojos y bostezo como una leona. Me envuelvo más en las sabanas aspirando el ahora a lavanda, dolce y chocolate; lo que viene siendo el suavizante, Patrick y mi zukulemto olor. Busco con la mano el cuerpo de Pat pero gruño al no sentirlo. Me incorporo y efectivamente, él no está en la cama. Sin embargo, en la mesita de alado hay una bandeja con lo que imagino es un delicioso desayuno ¡Me encantan estos detalles! Me cruzo de piernas y sin evitarlo sonrío. Pat es un hombre muy romántico y los detalles que yo suelo dar, el me los da a mí. Levanto la tapa y un delicioso desayuno dulce ingles aparece frente a mí, y a la par de este, una tarjeta con la caligrafía del escritor con el que ayer dormí. Pase una noche deliciosa y aunque hubiese deseado que se

