Liverpool Estamos aquí por fin, tres horas en las que aproveche dormir y tres horas en las que Sergei estuvo durmiendo sobre mí como un pequeño tinaco, el niño debe de dejar de comer tanto y lo digo totalmente en serio. Creo que aún me duele el pecho de haberle tenido encima. Mi hermanito es un amor pero pesa más que una tonelada de cargamento, Ferrer lo toma en brazos y le pone un suéter porque puede tener coger un resfriado. La que debería de ponerse un suéter soy yo, aquí parezco toda sanita pero me enfermo de gripe con regularidad, es decir, mientras todos me dejan sola la gripe no quiere separarse de mí. ¡Que drama es el asunto! Me estiro sobre el asiento y me termino mareando por la falta de orientación, cierro los ojos y espero que me deje de girar la cabeza. Doy unos pasos y

