Las horas pasan y los ojos se me escuecen; torturándome. Lauren no ha querido separarse del cuerpo sin vida de su madre, que tanto luchó para que su hija no la viera batallar con una enfermedad terminal que llevaba en secreto, un secreto que salió a la luz para destruir a una mariposa. Todos pensaban que ella iba recuperándose y que simplemente ganaría la lucha, pero, estábamos errados totalmente. Los únicos que sabían de todo esto eran ella y su doctor, que al darse cuenta que en el último análisis todo salió mal, decidió silenciarlo. Restriego mis ojos al borde del descenso. Tomo una bocanada de aire, levantándome para recibir nuevamente al Doctor imbécil. ─Lauren…─ le llama de manera informal, haciendo que yo rechine mis dientes. No sé por qué siento que sus intenciones nunca han

