─Hola, Nadia, es un gusto verte por aquí─ digo, sonando sincero. ─El gusto siempre va a ser mío, verte es sublime, Kilian… con todo respeto, sé que sigues con Lauren y que nosotros somos ahora compañeros de trabajo─ aclara, su voz suena insinuante. ─No te preocupes, Lauren sabe que tengo solo ojos para ella─ suelto una sonrisa aliviando la tensión de su mirada. Joder, esta mujer siempre fue un poco intensa en cuanto a incomodar a las personas. ─¿Solo los ojos?─ Inquiere sonriendo gatunamente. ─Soy totalmente de ella─ afirmo frunciendo el ceño ante Nadia. Nadia desvía su mirada. ─Creo que nos han visto─ anuncia. Llevándome a girar mi rostro, para encontrarme con la mirada imponente de una Lauren prontamente asesina serial. ─Con permiso, mi prometida me necesita─ le reitero,

