La perfección pura. Así es como Caden observaba a su pareja durmiendo a su costado, completamente acurrucado contra él. Su desnudo cuerpecito ni siquiera dejaba un centímetro de separación entre ellos. Caden simplemente no sabía cuántas horas llevaba admirando el agraciado rostro de su elegido, observando a cada detalle esas perfectas facciones. Desde esas gruesas cejas perfectamente delineadas, esas largas pestañas que protegían esos hermosos ojos verde oliva. La perfecta curva de esa nariz respingona y pequeña. La forma en que su labio superior poseía un dulce arco de cupido, mientras el inferior era mucho más abultado, perfecto para ser lamido, besado, mordisqueado. Simplemente, no existía nada en Asher Malloy que no fuera nada más que perfección pura. Y ahora, sumando esa hermosura

